Estaba lloviendo como nunca.
Estaba acostada en mi cama releyendo uno de mis libros favoritos, siempre me gusto el drama romántico porque sentía cosas muy lindas al leer ese tipo de libros. Pero, también me traían imborrables recuerdos.
De repente me acordé de que debía mandarle un mensaje a ese extraño chico que me había cruzado la otra noche. Así que lo hice...
"Hola, me dijiste que te mande un mensaje, acá esta :D"
Era raro que haya confiado en la palabra de un desconocido. Pero no me puse a pensar en eso. Ya que estaba, mandé otro mensaje a una de mis amigas:
"¿Me acompañas a comprar un vestido para la boda de mi hermana? Ya sé que es a último momento pero no me acordé de hacerlo antes."
En segundos me respondió. Eso creí.
No era ella.
"¡Hola! pensé que no me ibas a hablar. Quisiera que nos juntemos a hablar esta tarde ¿te parece?"
Le dije que iba a salir, con o sin mi amiga, tenía que comprar un vestido para el otro día, pero se ofreció a acompañarme. Mi amiga jamás respondió.
--Hola.
--Hola.-- dije nerviosa.
--¿Cómo te encuentras?-- sacó una rosa de su bolsillo.
--Bien, gracias y gracias otra vez ¿ahora te podrías presentar?
--Soy Ross Lynch. Me presenté una vez y hablamos mucho, e incluso, mucho más que eso.
--¿A que te refieres? --me ruboricé.
Hice memoria y recordé lo que había pasado con él.
--Creo que sabes. --rió.
--Ahora te recuerdo, un placer volver a conocerte.
--Lo mismo digo.
Se hizo un gran silencio hasta que él lo rompió.
--¿Que te parece si comemos algo?
--Por supuesto.
Pasamos un largo rato comiendo y riendo. Recordé lo mal que me caía antes, pero ahora era más caballeroso y simpático y me arrepentí de eso. E incluso sentí que en tan sólo un día, ya había tanta confianza que podría haberse tomado años.
Me explicó todo sobre R5, llegué a tenerle un gran respeto y reímos de cada cosa que decíamos entre los dos.
--Tengo que comprarme un vestido, Ross.
--¿Te acompaño?
--No sé, sería raro que entres a un negocio de ropa de mujer...
--Puedes simular que sea tu novio. --Reí con ganas.
--No, gracias. Con ser mi amigo basta.
--No me molestaría que seas mi novia. --Dijo en broma.
--Ni a mí... --reímos y mucha gente se volteó a mirar.
Entramos al negocio y sí, había mucha gente... la mayoría eran mujeres.
Le pedí a la empleada un vestido que ví en vidriera y ella me lo dió además de otros vestidos que me recomendó.
--Espérame acá.
--No voy a entrar a tu probador, bebé.
--Si harías eso...
Me interrumpió.
--podría... --reímos a lo bajo.
Salí del probador y Ross estaba mirando un asiento.
--Wtf-- dije susurrando.
--Ross -- susurré.
--Estas... horrible.
--Gracias, que amable.
--Era una broma, ese vestido te queda muy bien. ¿Pero sabes qué? a mí me quedaría mejor.
--No...
--Claro que sí.
--No es tu color.
La gente miraba extrañada y nosotros nos mirábamos y reimos.
Compré el vestido.
Era blanco, suelto y sencillo, no me gustan las cosas que llaman la atención.
Salimos del negocio riendo ¿cómo era posible que Ross sea tan gracioso y cada cosa que decía me hacia reir? en un día se convirtió en un gran amigo.
Cuando estábamos por subir la escalera eléctrica le dije:
--No.
--¿Qué pasa?
--Me dan miedo.
--No pasa nada, es una escalera que... se mueve.
--Ya sé, Ross pero... me dan miedo.
--¿Crees que la escalera te va a comer?
--No, pero cuando era chica se comió a mi zapatilla, es un trauma.
--Es una escalera.
--Me dan miedo.
--¡Solamente se mueve!
--Pero mi pie se va a quedar ahí.
--No hay manera de que te trague el pie, es imposible.
--La escalera se comerá mi pie.
--Es solo un pie, debes superarlo.
--¡No le tengo miedo al pie, a la escalera!
--¡Solo se mueve!
--¡DEJA DE DECIR ESO!
--De acuerdo.
Se agacho y me tomó un brazo.
--¿Qué estas haciendo?
--Te tengo que llevar si no quieres subir por tu cuenta.
--Pero no así.
--Sí, debo hacerlo.
Me alzó y subió a la escalera. Me sentí ridícula cuando una nena de 5 años estaba en la escalera sola.
--Bájame.
--Todavía no llegamos.
--Si tengo que subir, tengo que bajar.
--Si te puedo subir, te puedo bajar.
--Dejemos de discutir, parece que nos conocemos hace años.
--Nos conocemos hace años...
--Nuestra relación no era tan así... Ross.
--Me alegra que ahora lo sea.
--A mi también.
En un instante me bajó y seguimos caminando.
--¿Qué piensas del amor?
--Hablemos de otra cosa.-- reí.
--Es que enserio estoy enamorado de alguien, necesito un consejo.
--Dime.
--Siento muchas cosas cuando la veo, siento que cada minuto con ella es el mejor.
--Además de bueno, eres tierno Ross.
--Lo sé.
--No lo dije para que digas "lo sé"
--¿Gracias?
--Ahora ya es tarde.
--No finjas que te enojaste, sé que me amas.
--Apenas te conozco.
--Pero me amas, bebé...
--No. --negué con la cabeza.
--De acuerdo, me amas.
--Basta con eso ya. ¿Vamos? es tarde.
Estábamos a punto de bajar hasta que ¡bajar!
--Bueno, te tengo que levantar otra vez.
--No, quiero hacerlo por mi cuenta, Ross.
--¿Segura?
--Segura.
Puse mi pie en un escalón y tiré el otro pie al mismo, cuando me dí cuenta estaba bajando.
--¡LO ESTOY HACIENDO! ¡LO ESTOY HACIENDO!
La gente miraba raro.
--Te felicito, sabía que lo lograrías.--ocultaba su cara para que no me di cuenta de que se estaba ahogando de la risa.
--Sé que te estas riendo. No es gracioso.
Me miró y siguió riendo.
--No quiero que esto termine. Me encanta estar contigo...
--A mi también pero no podemos estar juntos siempre, es raro. --reí.
--Es verdad, eso no hacen los amigos. --rió. --¿Te llevo?
--Puedo ir caminando.
--Es tarde, te llevo.
Subimos a su auto y cuando arrancó el auto me miró a los ojos, otra vez hizo su juego de la mirada. Me ponía nerviosa. No me gustaba que me miren a los ojos, menos él...
Un momento ¿porque menos él?
Puse mi cara de "¿Porqué?" y él me miro raro.
--¿Porqué que cosa?
¿CÓMO CONOCE MIS GESTOS? traté que tranquilizarme. Un día y ya me conocía por completo.
--Nada, pensaba en algo. Mañana se casa mi hermana y estoy nerviosa.
--Algún día tu también te casarás, será el doble de nervios, creeme.
--¿Alguna vez te casaste?
Rió.
--No, pero me gustaría...
No hay comentarios:
Publicar un comentario