domingo, 9 de marzo de 2014

Capítulo 34 (final)

La sensación de sentir la húmeda arena rosando y tocando mis pies me hacía sentir libre en una manera épica, gloriosa, legendaria... pero luego, mis tobillos tocaron el agua del mar: mis problemas e inquietudes abandonaban mi mente y se fugaban junto con las pequeñas olas que se iban al ritmo acelerado de la marea.

—¿Quieres ir a nadar? — preguntó rompiendo el hielo.

Asentí sonriendo.

—Hace mucho no nado en el mar — me defendí —así que es mejor que no te burles.

—No voy a burlarme — dijo bromeando.

La altura del agua llegó a mis rodillas, y luego avanzó hasta mi cintura: estaba helada; pero no sentí ningún escalofrío, ni tampoco un temblor. En mi mente, el agua estaba cálida, y continué con ese pensamiento hasta que una ola logró llegar hasta mi pecho.

Comencé a mover mis brazos, sin dejar de mirarlo, procurando que no se burlara.

Y luego rió.


—Te dije que no te burlaras. — me quejé.

—No me estoy burlando, pensé que habías dicho que no sabías nadar.

Dejé de movilizarme y en un parpadeo, la marea me mojó el cabello dejándolo completamente empapado.

—Tenías razón. — volvió a decir. 

Me contagié de su risa y ambos nos acercamos mientras una ligera brisa nos golpeaba el rostro y provocaba que sintiéramos un poco de frío.

—Ahora el agua esta helada. — 

—Digo lo mismo. — no pude evitar que mis dientes chocasen entre sí y soltaran un leve sonido.

Sin decir nada más, sus brazos me rodearon y me acerqué un poco más a él, sintiendo su calidez y aroma. El mismo bajó su vista hacia mis ojos y los observó caudalosamente.
Sus ojos casi negros reflejaban un sentimiento de amor en ese momento, no había nada más que eso. Un segundo después, su mirada bajó a mis labios; se quedaron pausados y luego volvió a fijarse en mis ojos.

—No sé cómo pude pasar este tiempo con tu ausencia. — susurró dulcemente contra mi oído.

Su voz tierna e comprensible nunca había dejado de cautivarme. Sinceramente, tampoco sabía cómo había vivido sin él, no creía en el destino pero era algo mágico que nos hubiera unido más de dos veces.
Cuando tuve la suerte de conocerlo, en aquel día del concierto, creí que sólo era una persona más en el mundo; sin embargo, estaba demasiado equivocada. Era él con quien debería estar para siempre.


—Yo tampoco. — respondí bajo.

Y no pude evitarlo una vez que su boca estaba totalmente pegada a mi cuello. Giré mi rostro hacía él y pude volver a ver sus ojos. Uní mis manos en su cuello y me entregué a las comisuras de sus labios; los mismos se movían a un ritmo lento y tierno. Me apegué aún más a su cuerpo y volví a dejar que el pasado se fuese con las olas del mar. 

En aquel momento, comenzamos a caminar lento hacia atrás y sin notarlo, tropecé con una ostra y ambos caímos en la arena. Abrió sus ojos, y yo los míos, para reír de mi error. Pero allí estaba: él sobre mi cuerpo besándome nuevamente. 

Enredé mis brazos en su nuca y continué el juego. Mordía su labio inferior con delicadeza: eran tan suaves, tan dulces. Luego, sus manos fueron a mi cintura y su boca fue de nuevo a mi cuello, el cual besó un par de segundos, que hubiese deseado que fueran eternos. Y luego prosiguió...




El sol había salido hace ya una hora; Ross seguía durmiendo sobre mi pecho. No me atrevía a despertarlo ya que se veía muy tierno durmiendo. Le dí un corto beso en su mejilla y me levanté cuidadosamente para dirigirme a la orilla.

Las olas eran salvajes, fuertes, y se notaba porque golpeaban con dureza mis pies. 

No hacía calor, pero tampoco hacía frío. Noté que dos manos me abrazaban abrigándome con un saco de lana. 

—¿Te despertaste hace mucho? — preguntó esa voz.

—Hace un par de minutos. — sospeché que yo misma lo había despertado cuando me escapé de su cuerpo sobre el mío.

—¿Qué va a ser de nosotros ahora? —sus ojos me sonrieron mientras acariciaba mi húmedo cabello.

Tomé su mano y le di unas palmadas en forma de cariño, luego la besé: suave y cálida. 

—Que esta moneda nos lo diga. —respondí mientras sacaba una moneda de mi bolsillo.



Sonrió.

—Cara. — elegí sin pensarlo.

—Cara. — repitió dulcemente.

Arrojé la moneda a la orilla y al caer, ambos caminamos para observar la respuesta de la moneda.

Nos miramos sabiendo la respuesta, me abrazó y luego me dió un beso en la frente.

—Te amo, Faith. —murmuró contra mis labios.

El color anaranjado cubrió toda la zona del cielo, los pájaros no tardaron en aparecer volando sobre nuestras cabezas, la marea logró tranquilizarse y finalmente...

...nuestras manos se entrelazaron con nuestros dedos.


FIN.

....

Muchas gracias por haber leído esta novela y por haber esperado cada capítulo, a pesar de la tardanza que esta costó. Prometí una dedicación para alguien que comentó SIEMPRE unas palabras de aliento y una curiosa espera por los episodios que tanto demoraron en subirse:

Camila Sosa ¡muchas gracias por tu espera y fieldad! este capítulo esta dedicado a vos.

No sé que más decir, sólo: gracias y keep geting louder people (?)

¡Los quiero! <3

-Lucía.







martes, 11 de febrero de 2014

Capítulo 33

Mis ojos brillaron al verlo de nuevo: sus ojos marrón oscuro, su cabello rubio, su sonrisa... todo en él era perfecto. No había olvidado la última vez en la que habíamos hablado, cuando sus últimas palabras dirigidas hacía mí habían sido aquel "te amo" que por un lado parecía ser real; pero no había caído en aquella fuerte debilidad, ni siquiera sabía por qué.

—Pasó mucho tiempo. — logré decir.

—No lo menciones, no sabía que todavía vivías en Miami.

—Jamás me fuí.

Fingí una sonrisa falsa.

—Tenemos que ponernos al día ¿vamos a un bar? — preguntó dando la impresión de que no quería estar en el restaurante.

Asentí sonriendo de nuevo, pero no lograba creer lo que estaba sucediendo. En ese momento, estaba en un estado de shock del cual no lograba reaccionar, no creía que la persona a la cual yo había amado durante los antiguos años estuviese frente a mí.

Era difícil de creer.


...


—Entonces, trabajas en un restaurante, te faltan dos años para graduarte de la universidad y... —tragó saliva con un rostro hundido en tristeza   lamento tu pérdida, Faith.

—No hay problema. Todavía no logro aceptarlo, es decir, fue muy repentino. Hay veces en dónde me siento sola, este último año fue realmente doloroso pero creo que... — no pude evitar llorar. 

No había llorado desde que me había enterado de la muerte de mis padres; un año sin llorar había sido extraño pero tampoco quería que nadie sintiese lástima o algo por el estilo.

—A veces las cosas ocurren por algo. — dijo él abrazándome. 

—Pero ¿por qué?

Me observó sin saber que decirme por unos minutos, pero luego volvió a hablar.

—Me siento culpable por dejarte sola en todo esto. Jamás tendría que haberlo hecho, cuando estábamos juntos notaba que siempre estabas triste y...

—Pero siempre tenías algo positivo para decirme, me hacías sentir... bien.

Ross sonrió.

—Entonces... — dije tratando de cambiar de tema. —... ¿qué fue de tu vida este último tiempo?

—No quiero hablar de mí ¿de acuerdo? quiero que retomemos el tiempo perdido y salgamos como en los viejos tiempos.

Me ofreció salir a caminar a la playa, por lo tanto, acepté. 

Al llegar, sentí un nudo en la garganta por que allí estaban: Rydel, Riker, Ratliff, Rocky, Ryland... aquellas personas que habían sido tan importantes en alguna época de mi vida. Que la habían cambiado por completo, me hacían sentir mejor con cada palabra o acción; parecían irreales.

Todos se disculparon por no habernos comunicado, pero luego de eso, comenzamos a hablar y no tardamos en hacer chistes y reír.

Reír... últimamente me había hecho falta.

—...cuando estábamos a punto de salir al escenario, Riker tenía el pelo de color verde porque sin querer se había mojado con agua con ¿cloro, verdad? — le preguntó Rydel a Riker mientras reía.

Riker asintió. 

—Pero lo solucioné usando un beanie, es decir, se notaba un poco en la frente pero las luces lo disimularon un poco.

Todos reímos.

Ratliff no tardó en hacer otro chiste y Rocky lo siguió.

—Hace mucho no me reía tanto como lo hice hoy, gracias chicos. 

—Cariño, nos hiciste falta todo este tiempo, tu carisma, tu alegría, creo que nadie puede reemplazarte. — respondió Rydel con dulzura.

Los demás asintieron con una sonrisa.

La simpatía de Rydel, la gracia de Ratliff y Rocky, el optimismo de Riker, la risa de Ryland ¿por qué los había olvidado?

Era la única cosa que me hacía sentir egocéntrica, porque había alguien a quien no había olvidado.

—¿Te sientes bien? — preguntó aquel con su mano en mi hombro y una sonrisa dibujada en su rostro.

—Estoy bien, Ross. — respondí mientras los demás se alejaban dejándonos a ambos sentados en la arena. 

La brisa cálida nos pegaba en la frente, cuando nuestra mirada decía una sola cosa.









miércoles, 29 de enero de 2014

Capítulo 32.

Era otro día de trabajo y la fatiga no hacía nada más ni nada menos que hacer que el estrés se apoderara de mí. El día era poco caluroso pero había una pequeña chispa de calidez. En ese instante salí de mi departamento y recordé el dolor que había sentido al perder a mi familia. No había sentido tristeza ya que hasta ese día seguía sin poder creer lo que había sucedido, era algo poco creíble que un llamado de un desconocido que afirmaba ser un policía me comunicara tal desgracia...

Finalmente había llegado al restaurante y me sorprendí al ver que nadie había llegado. Había sido la primera y en meses eso había ocurrido. En realidad, no estaba sola. Me refregué los ojos al ver que un chico, al cual no le podía ver el rostro, estaba sentado en frente del pequeño bar que se encontraba a la derecha del gran negocio.

-¿Faith?- dijo este al darse vuelta.


No había dormido hacía cuatro días y creía que todo estaba empeorando porque no podía cumplir mis responsabilidades y todo el tema sobre la banda estaba empeorando. Ensayos, grabaciones y la preparación para el tour que día a día se aproximaba; todo aquello se convertía en una pesadilla cuando debería no serlo. 

Había sido un concierto bastante agotador, pero me conmovía ver a las fans sonriendo y llorando porque nos habían visto hacer lo que amábamos, es decir, ellas nos amaban por hacerlo, pero yo no lo estaba disfrutando.

Cuando salimos a la calle, me choqué con una chica y eso me recordó a cómo había conocido a Faith hacía unos años, no podía creer lo rápido que había pasado el tiempo pero me entristecía saber que ya no estaba con ella ni jamás había vuelto a saber que era de su vida. Me despedí de la chica, ya que al parecer era una fan, después de haberme tomado una selfie y firmado un autógrafo, y crucé a un restaurante que se encontraba cruzando la calle. El restaurante parecía estar cerrado pero comprobé si estaba abierto girando la puerta corrediza y ¡estaba abierto! 

Me senté en un pequeño asiento que se encontraba justo en frente del bar en espera del vendedor/a de aquel lugar. Uno muy agradable, buena decoración y gran color, pero no había nadie en el momento.

Finalmente, estaba a punto de levantarme para irme a otro lugar, pero justo en aquel segundo sentí una presencia atrás mío. Me dí vuelta para encontrarme frente a frente con la persona que quizá sería el dueño del lugar, pero me lleve una gran sorpresa al verla.

-¿Faith?- pregunté asombrado.

La chica no contestó en varios segundos, pero casi, casi, su silencio era necesario.

jueves, 9 de enero de 2014

Capítulo 31.

 Creo que algunas cosas deberían cambiar. - dijo suspirando y mirándome atentamente.
- ¿Como qué?
Me guiñó el ojo como forma de respuesta y eso me indicó la respuesta... pero no sabía que significaba exactamente su respuesta. Ni tampoco creía que era preciso saberlo. Divagué con mi mirada y observé el suelo, apartando mi vista de la suya.
El rostro de Mathew me observó decepcionado, como si hubiese querido que algo suceda, pero ese "algo" fue interrumpido por mis caprichos y descarado orgullo.

Se había cumplido un año desde que trabajaba en el restaurante de Mathew, es decir, en el de su familia. Pero no sentía necesidad de trabajar en aquel lugar, apartando mi necesidad económica, no era millonaria y jamás iba a serlo; necesitaba el dinero, el poco salario que aquella familia me otorgaba me hacía de falta, me ayudaba en absolutamente todos mis requerimientos que una persona de mi corta edad podía requerir; pagar el alquiler de mi departamento, entre otras necesidades básicas. Pero no le veía necesidad a trabajar en un lugar dónde realmente me sentía sola, y me sentía inútil al ver que sólo atendía a los clientes y cobraba sus menús... realmente era inútil pero en ocasiones me negaba a aceptarlo.

Cuando se iba aproximando la hora en dónde mi turno terminaba y debía volver a casa, me despedí de Mathew y me retiré hacia la salida.
Existían esos momentos dónde creías ver a una persona que habías visto a alguien, cuando salí por la puerta del restaurante creí tener uno de esos momentos. Levanté la vista, y abrí mis ojos para guiar mi vista hacia un joven que caminaba en la calle frontal.
Parpadeé rápidamente y en dos segundos lo perdí de vista completamente, como si jamás hubiese ocurrido nada...
<Me estoy volviendo loca> pensé. Sólo era un acto de mi imaginación, tenía un leve caso de estrés por trabajar tantas horas y aquella depresión por sentirme sola, sin nadie que me rodee, ni siquiera un ser querido.

Subí las escaleras del edificio dando pasos agigantados y abrí la puerta de mi departamento con tal rapidez, como si alguien me estuviese persiguiendo. Finalmente entré y me recosté en mi cama, cerré los ojos y me dejé llevar por aquel indestructible sueño.



Cambié de página, capítulo 42, página 406, primer párrafo... continué mi lectura con cierto interés en el libro que estaba releyendo, jamás me cansaba de leer aquel capítulo, dónde el protagonista de la novela se arrepentía nuevamente por haber dejado ir aquella oportunidad de ser feliz, de ser feliz con la persona que lo amaba pero los caprichos y el orgullo habían triunfado y no habían hecho más que romper esa fantasía y el sueño de algún día continuar siendo felices como en ese momento.

Había sido él ¿no? él se había ido y me había abandonado, haciéndome creer que él se había olvidado de mí y haber perdido completamente ese sentimiento insignificante pero para mí si era importante. Ella no había sido más que una piedra en el camino, con la cual Ross se tropezó una y otra vez y yo no lo pude rescatar.


Um, ¿maratón? 5 comentarios y MARATÓN, lol. Comenten y como sea voy a escribir varios capítulos y sospecho que van a ser laaaaaaargos.
Muchas gracias y continúen leyendo, y novedaaad: al terminar esta novela voy a empezar otra.


lunes, 23 de diciembre de 2013

Capítulo 30: Oh hell.

Mis pasos emitían un sonido poco audible, casi silencioso.
La calle estaba desierta y la noche parecía eterna; había sido la peor víspera de año nuevo que había tenido en esos 21 años. Cuando se trataba de diciembre todo iba de mal en peor.
Todavía se notaban los fuegos artificiales en el cielo, pero las nubes trataban de ocultarlos, podía imaginar a toda la gente festejando el comienzo de un nuevo año.
Pero para mí era sólo un nuevo año de sufrimiento y más dolor, nada nuevo.
Levanté mi vista del suelo y observé hacia la otra esquina ¿podía ser cierto?

- ¡Hola, Mathew!
- Hola, Faith - cruzó la calle y me saludó con un abrazo.
- ¿Qué estas haciendo? - pregunté intrigada.
- Mejor dicho ¿qué estas haciendo? - me preguntó él. - Cambiando de tema, feliz año nuevo.
- No tengo a nadie con quien estar, Mathew... creo que esta vida ya no tiene sentido.

Recordé que hace un par de semanas mis padres me habían dejado absolutamente sola cuando ocurrió ese accidente, cuando ellos habían fallecido.
Mi hermana, con quien siempre fuí tan unida, había entrado en una gran depresión y fue a vivir a Australia, nunca me llamó después de eso. Literalmente no tenía a nadie.
Mis mejores amigos se habían ido de gira a Europa y probablemente ya no volvería a verlos.

- Creo que algunas cosas deberían cambiar. - dijo suspirando y mirándome atentamente.
- ¿Como qué?

Me guiñó el ojo como forma de respuesta y eso me indicó la respuesta.


Luego de brindar con mi familia, subí las escaleras con cansancio y me recosté en mi cama.
En pocos segundos, Stephan estaba a mi lado.

- Ross, tengo que decirte algo.
- ¿Qué cosa, Stephan? - dije besando su cuello.
- No se si decírtelo ahora o después del casamiento, cariño.
- Sólo dilo...

No era feliz junto a Stephan. Era estresante estar junto a ella todo el tiempo; me sentía ahogado, sentía que nuestro amor era falso y darle cariño era una obligación.

- Quiero un hijo, cariño.

Respiré profundamente luego de escuchar esas palabras; no era la primera vez que sucedía. Realmente Stephan estaba decidida con su opinión, pero yo no estaba de acuerdo, no con ella.

- Ya te lo dije, Stephan... no podemos por causa de la banda, me sacaría bastante tiempo.
- Estoy harta de esa banda, Ross. Todo el tiempo te vas de la casa y vuelves tarde.
- Si realmente me amas deberías aceptarlo.
- Lo acepto, hace meses que lo acepto, pero siento que no me aceptas a mi misma, cariño.

Quizás ella tenía razón. No la aceptaba por el simple hecho de que no me dejaba hacer lo que amaba, de que no permitía aceptar mis opiniones.
Era cierto de que a veces no aceptaba las suyas, pero porque era completamente estúpido.
No podía crear una nueva vida junto a ella porque no la amaba, ni nunca iba a hacerlo.

- De acuerdo, terminemos con esto. Cuando termine lo del casamiento, luego de unos años podremos reconsiderarlo, pero deberías respetar mi opinión ahora. - tragué saliva.

Stephan dejó escapar un par de lágrimas y se fue de la habitación.
Solía hacerme sufrir que una chica llore a causa mía, pero en ese momento no sentí nada...



Holooooooooooooooooooo ¡no dejo de escribirla! estuve más de 2 semanas estudiando y omfg, aprobé todo.

Sé que esto es bastante corto pero tengo que volver a adaptarme para escribir y seguirla adecuadamente. Decidí hacer bastantes cambios, seguramente lo notaron.

Espero que todas esten bien porque yo SI, ah.
PD: Las adoro, gracias por bancarme <3.




lunes, 2 de diciembre de 2013

Capítulo 29: Hey.

-No vamos a irnos. - dijo Ratliff susurrando apenas desperté... en la casa de los chicos ¿qué?

- ¿Qué? - apenas pude abrir los ojos.

- No podemos dejarte en tu estado, Faith.

Cerré los ojos y recordé lentamente lo que había sucedido el día anterior. ¿Qué había pasado? había hecho sufrir a Ross.

- Quiero que vayan, chicos. No quiero que mi vida influya en la banda... nos vamos a volver a ver.

- Vamos a posponerla. - interrumpió Riker que miraba desde la puerta.

- Claro, seguro la haremos en unos meses, mientras tanto podrás estar con nosotros en casa de nuevo. 

Ryland asintió sonriendo.

- Pero Rydel... - contesté - no quería que hagan eso por mí.

- Lo hicimos porque te queremos, Faith. - dijo Rocky abrazándome.

- Gracias, tengo amigos que realmente me valoran. -le devolví el abrazo.

Los adoraba.

¿Porque ellos siempre eran las seis personas, incluyendo a Ryland, que siempre estaban para mí? hacían cosas que ninguno había hecho. Me hacían reir todo el tiempo e incluso llorar de emoción.

De repente... ¿no faltaba alguien en la habitación?

- ¿Dónde esta Ross? - pregunté.

- Esta... ocupado ahora. - dijo Riker.

- ¿En qué? 

- Esta escribiendo una canción, seguramente vuelva en mucho tiempo.

- De acuerdo, gracias. - fingí quedarme tranquila y luego dormirme.

Los había convencido.

No me creía el hecho de que Ross esté escribiendo una canción solo, siempre estaba al lado de Riker o Rocky, o quien sea. Pocas veces lo hacía solo.

Cuando me aseguré de que los chicos estaban lejos de "mi" habitación, aunque parecía ser la de Ross, bajé las escaleras en busca de Ross pero no estaba sólo él.

- Gracias por la visita, Stephan. Estoy mucho mejor. 

¿Ella otra vez?

- Es un placer, cariño, voy a visitarte más seguido ahora que sé que cancelaron el tour.

- No lo cancelamos, los pospusimos para dentro de unos pocos meses.

- ¿Por qué?

- Estamos cansados y tenemos varias cosas que hacer.

¿Qué? 

Ross había inventado otra excusa...

¿Acaso Stephan sabía de mi existencia?

- Eso no es agradable, Ross. Espero que estemos en contacto. - le guiñó el ojo.

- Igualmente. - Ross la saludó y fue demasiado cerca de su boca.

Al ver esa última escena salí corriendo.

- ¿Qué pasó, Faith? - preguntó Rydel extrañada.

- No pasó nada...

- Pasó algo.

Ignoré su comentario y subí las escaleras nuevamente.

Cerré la puerta de la habitación con llave impidiendo que alguien pasara, especialmente él.

No sabía exactamente qué eramos con Ross pero la escena fue demasiado como para llamar mi atención.

Me recosté en la cama, agarré mis auriculares y comencé a escuchar música.

A los pocos segundos ya me había dormido...

- ¡FAITH! - me despertó una voz.

No quería levantarme.

- Faith, abre la puerta.

Era Ross.

- ¿Para qué? - pregunté.

Giré la vista y ahí estaba otra vez... el frasco.

- Abre la puerta, Faith.

Una voz me decía "¡no lo hagas!" y otra decía lo contrario.

Acerqué mi mano hacia el pequeño frasco de plástico pero no tuve tiempo ya que había logrado abrir la puerta.

- Faith... ¿qué te paso? - corrió hacia mí.

- Nada. - dejé caer mi cabeza en la cama de nuevo.

- Por favor, Faith... no me hagas esto.

- Estas enamorado de Stephan ¿o no?

Ross me miró extrañado y luego comenzó a reir.

- No, Faith... no es de ella.

Giré la cabeza para otro lado pero él la corrió de nuevo en frente a la de él.

- Quise hacer lo mejor para que pienses lo contrario, ya no sé que hacer. - dijo frustrado.

- Perdón, yo lo pensé mal. Es que... -

- ¿Qué pasa? - preguntó.

- Odio mi vida, me odio... odio ser como soy - solté una lágrima al decir eso.

- Pero yo te amo. - dijo mientras pasaba su mano sobre mi mejilla.

- Gracias.


Salí de la casa sonriendo hasta que me crucé con una persona...

- ¡Hola! - dijo sarcástica.

- Hola...

- Creo que nos conocimos una vez, o al menos yo te vi. Me llamo Stephan ¿eres la amiga de Ross, o no?

- Me llamo Faith y no soy su amiga, eso creo.

- ¿Su prima? -preguntó sonriendo como una tonta.

- No... soy su novia.

Al escuchar esas palabras rió un par de segundos.

- ¿Su novia? él no tiene novia... salvo yo.

- ¡Stephan! - gritó Ross con rabia desde el interior de la casa.

- ¡Hola, cariño! - le respondió Stephan.

- El es mío, Faith... - susurró con odio en mi oído.

Llegué a mi casa y me recosté en mi cama llorando.

Era débil.

Era inevitable serlo cuando se trataba de él...

Ross.



Estoy dudando sobre continuarla, really :(

¡Las preguntas!

1. ¿Desde hace cuanto eres R5er?
Soy de la R5Family desde abril del 2012, conocí a Ross en A&A antes de ir a inglés y en las dos horas, literalmente, estaba pensando en cómo se llamaba. Llegué a mi casa y OMG... Austin Moon era Ross Lynch (?) googleé Ross Lynch y BOOM... tenía banda; R5. Busqué canciones y los amé, pero no sólo por la música, porque desde el principio me hacían cagar de risa y todavía lo hacen, e incluso llorar por cualquier cosa, de la emoción, no sé porqué... pero es raro porque nunca lloré tanto por 5 personas (?) 

2. ¿Cómo se te ocurrió hacer esta novela?
Desde chica me gustaba escribir cosas, además de que a veces leo fanfictions, pero sentí que podía hacer una con mejor caligrafía e idk. Pero es muy difícil, no es fácil como parece.

3. ¿Cuál es tu mayor sueño?
Creo que estudiar cuando termine la secundaria, recibirme y viajar a Italia (?). Pero un sueño actual es conocerlos.

4. ¿Qué es lo más importante para ti?
Emm... conservar la personalidad de cada uno.

5. ¿Tenés algún hobby?
Nou, lo único que hago es ir a inglés aparte del colegio. Me gustaría hacer algo pero que no sea físico (?) 

6. ¿En que parte del mundo te gustaría vivir?
Algún lugar de Europa o Australia <3.

Muchas gracias por las preguntas y me alegra saber que les guste y ¡yo también las quiero!

¡Comenten! :)

-Lu.






martes, 26 de noviembre de 2013

Capítulo 28: ¡Faith!

No había podido dormir en toda la noche, la luna iluminaba mi cuarto y parecía que su brillo era más fuerte que el del sol, era imposible pegar un ojo.

¿Era eso lo único que no me había dejado dormir? no.

No dejaba de pensar en ese mensaje ¿quien podría haber sido? no hablaba con nadie últimamente salvo con los Lynch, Ratliff, su familia, y mis padres, oh... y Chad.

Había hablado mucho con Chad el día anterior, me había contado sobre su vida y las actividades que realizaba, me sentía a gusto hablando con él, me relajaba y, lo conocía hace dos clases... ¡Faith! cierra la boca.

Odiaba esa voz interior que me decía que hacer, siempre tenía razón pero si había algo que odiara, era que me digan que hacer, lo detestaba, además de que me molesten cuando estoy de mal humor.

"Faith, tu clase de teatro no te ayuda en el futuro"

"Faith, termina la universidad..."

Maldición ¿acaso había desperdiciado toda mi vida? desde que había terminado la secundaria todo era tan... raro. No podía sentirme a gusto conmigo misma porque tenía que hacer algo que me hiciera sentir segura, pero al contrario, me sentía inútil.

Amaría volver a unos años atrás cuando estudiaba en la secundaria con mis amigas, dónde no tenía que manejar mis propios problemas, sólo era diversión en París.

Volteé la vista para mirar la hora y era bastante temprano, no, no había dormido nada pero no tenía sueño.

"Quisiera una última visita, Faith"

¿De quien eran esos mensajes? ¿visita? ¿a dónde?

Comenzó a dolerme la cabeza de tanto pensar cuando me dí cuenta de la lógica del mensaje.

La casa de Carrie.



¿Dónde estaba Carrie? nunca daba la cara desde que me había capturado en su casa.

Quizá estaría loca al volver pero siempre había sido de carácter orgulloso.

Crucé la calle con un ritmo acelerado mirando hacía ambos costados de la calle.

No había nadie hasta que...

- ¡Faith!

- Ross... hola.

- Tengo que decirte algo, seguramente me vas a odiar pero es de mucha importancia que te lo diga ahora para no arrepentirme después.

- Ross, no podría enojarme contigo - dije mirando la casa atentamente.

- Necesito decírtelo.

- ¿Qué?

Sus manos temblaban y estaba totalmente pálido. Había olvidado la última vez que había visto a alguien en dicho mal estado.

- ¿Estas bien? - acaricié su cabello suavemente mientras con otra mano le tocaba su cara.

- Tenemos que... irnos de tour.

En ese instante se desmayó y sentí como metafóricamente me clavaban dos dagas en mi corazón.

- ¡Ross! - intenté que reaccione sacudiendo su cabeza pero no tenía sentido.

No tenía fuerzas para interpretar las cinco palabras que había dicho antes de desvanecer pero... todo era una broma. Odiaba mi vida.

En segundos, que parecieron horas, salió de la casa Riker con Rocky y corrieron hacía Ross.

- ¿Qué paso? - preguntó Riker sorprendido ante la situación.

- Se desmayó, estaba pálido y temblaba. - dije rápidamente.

- Tenemos que llevarlo al hospital, Riker, dame las llaves de la camioneta.

Riker sacó de su bolsillo las llaves y se las entregó a Rocky.

- Voy con ustedes.

- Faith... - dijo Riker con un tono de desaprobación mientras levantaba con Rocky a Ross del suelo. - No creo que sea conveniente que Ross te vea.

- ¿Qué? ¿porqué? - dije a punto de llorar. Sentía un nudo en la garganta.

- Él no esta bien...

- Puedo ayudarlo, yo... - interrumpí pero luego Rocky a mí.

- Tiene que descansar sólo junto a su familia.

- Quiero estar con él antes de que se vayan. Por favor, por mí, chicos.

- Va a ser mejor que no te vea, será todo más fácil.

Lentamente se alejaron y arrancaron el motor de la camioneta.

No había nadie más en la calle.

Sólo yo... y una tristeza rotunda.



- ¿Porque?

- Era mejor para tu salud, Ross. Ella no hacía más que llenarte la cabeza de más pensamientos.

- ¿Qué estas diciendo, Riker? - dijo Ross mientras levantaba su tono de voz.

- Estas muy estresado, tienes muchas cosas en la cabeza y creo que una novia empeoraría más las cosas, no es una vida común la tuya, hermano.

- ¿Dónde estamos?

- En el hospital.

- Ya sé pero ¿en dónde?

- Miami - le contestó Riker dudando.

- Quiero estar solo.

- ¿Vas a estar bien? - preguntó Stormie que estaba sentada en un sillón al lado de la puerta.

- Seguro, mamá.

Cuando la puerta de la sala cerró, Ross estaba solo otra vez, pero no fue por tanto tiempo.

De repente se levantó de la cama y se acercó lentamente a la puerta, espió por la ventana, no había nadie más que sillas en la sala de espera. Abrió la puerta y salió corriendo para la salida sin que nadie lo logre ver.

<< ¿La camioneta? >> pensó Ross.

Miró por todo el estacionamiento, se encontraban muchos autos pero ninguno era de él ni de sus hermanos o padres, tampoco tenía las llaves.

Buscó en su bolsillo y encontró un llavero con las llaves de su casa, pero no había rastros de una llave de un automóvil.

<< Voy a caminar >> dijo en su mente otra vez.

Pero no pensó lo mismo cuando veía a un guardia de seguridad acercándose a él.

Comenzó a correr rápidamente mientras que se tapaba la cabeza con una capucha de su abrigo...

Una leve llovizna acompañaba su partida.



- Estoy bien ahora, Carrie, gracias.

- No hay problema, cariño. - Carrie esbozó una leve sonrisa. - ¿Quieres más? - dijo mientras le mostraba una botella de gaseosa.

- No por ahora. - dije en un susurro.

- Recuerda, cariño - volvió a decirme - Cuando estés triste, no dudes en tomar esas pastillas que te dí, son como dulces pero sólo que te calma la tristeza y estas nuevamente feliz.

- Por supuesto.

Carrie era... totalmente genial, pensé que me había secuestrado pero había sido todo parte de una broma.

<< Te esta engañando, Faith ¡despierta! >> dijo mi interior, pero decidí ignorarlo otra vez.

Al salir de la casa de Carrie, el cielo estaba pintado de un color gris e intacto, había gente en las calles, era lo que más me extrañaba.

- ¡Chad! - le grité a un muchacho que ví caminando cerca de dónde estaba.

- Oh, ¡hola, Faith! - me respondió.

Lo observé mientras se acercaba lentamente hacía mí, era un buen muchacho.

- ¿Cómo estas?

- Bien, muy bien ahora que te veo.

El chico sonrió y luego arqueó las cejas.

- Disculpa mi atrevimiento pero ¿estas ebria?

- ¿Eh? - respondí.

- Pensé que eras más tímida usualmente, estas rara.

Me tapé la cara con las manos. - Lo siento.

- No, no tienes porqué pedir perdón.

Clavé mi mirada al piso y no la levanté hasta que él lo hizo por su cuenta.

- Faith... eres una persona increíble, creo que...

- ¡HOLA CHAD! - dijo una voz desconocida.

- ¡Alexa! - respondió Chad.

<<No te des vuelta Faith.>> insistió mi voz interior.

- No te des vuelta, Faith. - susurré.

Salí corriendo rápidamente de la escena de "reencuentro" de Chad con... una chica.

De repente sentí que comenzaban a caerme lágrimas por el rostro.

Estaba llorando y no sabía porqué.

Sólo por el hecho de que mi vida era una mierda sufría tanto, todo era... ¡una mierda!

Mis padres siempre estaban ausentes, mis amigos me habían abandonado, Ross se había ido con ellos y jamás volvería a verlo, sólo me quedaba Carrie y...

Toqué el bolsillo de mi tapado y tenía un pequeño frasco.

¿Pastillas?

Tomé una.

Sentí ardor en mi garganta al tragarla, pero no era nada del otro mundo.

Estaba por tomar otra cuando alguien abrió la ventana de mi cuarto.

- ¡Faith! ¡NO!

- Lo necesito, Ross... estoy triste.- dije en un tono infantil.

- Faith... - dijo entre lágrimas. - No quiero que vuelvas a tocar esto, te amo y haría lo que fuese por ti.

Tomo el frasco y lo guardó en su bolsillo.

- Ross... estabas desmayado, deberías estar en el hospital - dije aún mareada.

- Haría lo que fuese por ti. - repitió.

- No... tienes que estar bien.

- Escupe eso.

- ¿Qué cosa?

- Ya sabes lo que es, escúpelo.

- (...)

Puso ambas manos en mi rostro y me miro a los ojos.

- No vuelvas a hacerlo, no eres así, eres una persona excepcional que conozco perfectamente y jamás serías capaz de arruinarte la vida.

Observé el piso y al volver a mirarlo noté que estaba llorando.

- Perdón, Ross... no llores. - lo abracé y lloré junto a él.

- Entonces no vuelvas a hacerlo. - susurró en un tono tan bajo que parecía inaudible pero logré leer sus labios.

- Lo prometo.

Seguí abrazándolo y luego lo besé y nos sumergimos en ese profundo beso.



No se quejen que WOW, ah. No sabía de dónde sacar inspiración y ¿que no hay en este capítulo? (?)
¡Perdón por la tardanzaaaaaaaaaa! ya saben porqué tardo tanto, tengo excusas, beibis.

Vamos con las questions que me dejaron... :D :D :D

1. ¿Como eres? ( psicológicamente) 
A ver... soy bastante tímida, sensible y... me parezco un poco a Faith (?) Me molesta que las personas me traten como alguien que no soy y creo que tengo bastante carácter en algunas ocasiones, depende, ah.

2. ¿Canción favorita?
¿De R5? ¡No tengo! las canciones de estos chicos son increíblemente perfectas que no tienen elección, digamos que cuando salió el EP Loud, me enamoré de "Falling for you" y de las vieeeeeeejas amo "Cali Girls", aunque ahora sacaron versión estudio, Dna, Got to keep away from this girl, ¡always!, AY, NO ¿ven? no puedo elegir *se pega con el teclado* 

Tip para la próxima: pregunten más porque me gusta responder preguntas, ah.

Otra cosilla, gurls ¿debería ponerle nombre a esta novela? no tiene nombre JAJAJAJA.
A ver... ¿de que debería tratarse? sino acá les dejo algunos que inventé en el momento: *inserte aquí a Ratliff tocando la batería*

Opción A: "Eramorada de Ross Lynch" (muy pete)

Opción B: "Loco y estúpido amor" wtf, re la canción de ellos.

Opción C: "La mejor medicina es el amor" awwwwwwwww (?)

Bue, elijan o inventen uno ustedes, yo lo tomo en cuenta.

Muuuuuuuchas gracias por leer y no olviden
                                                                   comentar ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! ! 

-Lu.