miércoles, 29 de enero de 2014

Capítulo 32.

Era otro día de trabajo y la fatiga no hacía nada más ni nada menos que hacer que el estrés se apoderara de mí. El día era poco caluroso pero había una pequeña chispa de calidez. En ese instante salí de mi departamento y recordé el dolor que había sentido al perder a mi familia. No había sentido tristeza ya que hasta ese día seguía sin poder creer lo que había sucedido, era algo poco creíble que un llamado de un desconocido que afirmaba ser un policía me comunicara tal desgracia...

Finalmente había llegado al restaurante y me sorprendí al ver que nadie había llegado. Había sido la primera y en meses eso había ocurrido. En realidad, no estaba sola. Me refregué los ojos al ver que un chico, al cual no le podía ver el rostro, estaba sentado en frente del pequeño bar que se encontraba a la derecha del gran negocio.

-¿Faith?- dijo este al darse vuelta.


No había dormido hacía cuatro días y creía que todo estaba empeorando porque no podía cumplir mis responsabilidades y todo el tema sobre la banda estaba empeorando. Ensayos, grabaciones y la preparación para el tour que día a día se aproximaba; todo aquello se convertía en una pesadilla cuando debería no serlo. 

Había sido un concierto bastante agotador, pero me conmovía ver a las fans sonriendo y llorando porque nos habían visto hacer lo que amábamos, es decir, ellas nos amaban por hacerlo, pero yo no lo estaba disfrutando.

Cuando salimos a la calle, me choqué con una chica y eso me recordó a cómo había conocido a Faith hacía unos años, no podía creer lo rápido que había pasado el tiempo pero me entristecía saber que ya no estaba con ella ni jamás había vuelto a saber que era de su vida. Me despedí de la chica, ya que al parecer era una fan, después de haberme tomado una selfie y firmado un autógrafo, y crucé a un restaurante que se encontraba cruzando la calle. El restaurante parecía estar cerrado pero comprobé si estaba abierto girando la puerta corrediza y ¡estaba abierto! 

Me senté en un pequeño asiento que se encontraba justo en frente del bar en espera del vendedor/a de aquel lugar. Uno muy agradable, buena decoración y gran color, pero no había nadie en el momento.

Finalmente, estaba a punto de levantarme para irme a otro lugar, pero justo en aquel segundo sentí una presencia atrás mío. Me dí vuelta para encontrarme frente a frente con la persona que quizá sería el dueño del lugar, pero me lleve una gran sorpresa al verla.

-¿Faith?- pregunté asombrado.

La chica no contestó en varios segundos, pero casi, casi, su silencio era necesario.

jueves, 9 de enero de 2014

Capítulo 31.

 Creo que algunas cosas deberían cambiar. - dijo suspirando y mirándome atentamente.
- ¿Como qué?
Me guiñó el ojo como forma de respuesta y eso me indicó la respuesta... pero no sabía que significaba exactamente su respuesta. Ni tampoco creía que era preciso saberlo. Divagué con mi mirada y observé el suelo, apartando mi vista de la suya.
El rostro de Mathew me observó decepcionado, como si hubiese querido que algo suceda, pero ese "algo" fue interrumpido por mis caprichos y descarado orgullo.

Se había cumplido un año desde que trabajaba en el restaurante de Mathew, es decir, en el de su familia. Pero no sentía necesidad de trabajar en aquel lugar, apartando mi necesidad económica, no era millonaria y jamás iba a serlo; necesitaba el dinero, el poco salario que aquella familia me otorgaba me hacía de falta, me ayudaba en absolutamente todos mis requerimientos que una persona de mi corta edad podía requerir; pagar el alquiler de mi departamento, entre otras necesidades básicas. Pero no le veía necesidad a trabajar en un lugar dónde realmente me sentía sola, y me sentía inútil al ver que sólo atendía a los clientes y cobraba sus menús... realmente era inútil pero en ocasiones me negaba a aceptarlo.

Cuando se iba aproximando la hora en dónde mi turno terminaba y debía volver a casa, me despedí de Mathew y me retiré hacia la salida.
Existían esos momentos dónde creías ver a una persona que habías visto a alguien, cuando salí por la puerta del restaurante creí tener uno de esos momentos. Levanté la vista, y abrí mis ojos para guiar mi vista hacia un joven que caminaba en la calle frontal.
Parpadeé rápidamente y en dos segundos lo perdí de vista completamente, como si jamás hubiese ocurrido nada...
<Me estoy volviendo loca> pensé. Sólo era un acto de mi imaginación, tenía un leve caso de estrés por trabajar tantas horas y aquella depresión por sentirme sola, sin nadie que me rodee, ni siquiera un ser querido.

Subí las escaleras del edificio dando pasos agigantados y abrí la puerta de mi departamento con tal rapidez, como si alguien me estuviese persiguiendo. Finalmente entré y me recosté en mi cama, cerré los ojos y me dejé llevar por aquel indestructible sueño.



Cambié de página, capítulo 42, página 406, primer párrafo... continué mi lectura con cierto interés en el libro que estaba releyendo, jamás me cansaba de leer aquel capítulo, dónde el protagonista de la novela se arrepentía nuevamente por haber dejado ir aquella oportunidad de ser feliz, de ser feliz con la persona que lo amaba pero los caprichos y el orgullo habían triunfado y no habían hecho más que romper esa fantasía y el sueño de algún día continuar siendo felices como en ese momento.

Había sido él ¿no? él se había ido y me había abandonado, haciéndome creer que él se había olvidado de mí y haber perdido completamente ese sentimiento insignificante pero para mí si era importante. Ella no había sido más que una piedra en el camino, con la cual Ross se tropezó una y otra vez y yo no lo pude rescatar.


Um, ¿maratón? 5 comentarios y MARATÓN, lol. Comenten y como sea voy a escribir varios capítulos y sospecho que van a ser laaaaaaargos.
Muchas gracias y continúen leyendo, y novedaaad: al terminar esta novela voy a empezar otra.