jueves, 9 de enero de 2014

Capítulo 31.

 Creo que algunas cosas deberían cambiar. - dijo suspirando y mirándome atentamente.
- ¿Como qué?
Me guiñó el ojo como forma de respuesta y eso me indicó la respuesta... pero no sabía que significaba exactamente su respuesta. Ni tampoco creía que era preciso saberlo. Divagué con mi mirada y observé el suelo, apartando mi vista de la suya.
El rostro de Mathew me observó decepcionado, como si hubiese querido que algo suceda, pero ese "algo" fue interrumpido por mis caprichos y descarado orgullo.

Se había cumplido un año desde que trabajaba en el restaurante de Mathew, es decir, en el de su familia. Pero no sentía necesidad de trabajar en aquel lugar, apartando mi necesidad económica, no era millonaria y jamás iba a serlo; necesitaba el dinero, el poco salario que aquella familia me otorgaba me hacía de falta, me ayudaba en absolutamente todos mis requerimientos que una persona de mi corta edad podía requerir; pagar el alquiler de mi departamento, entre otras necesidades básicas. Pero no le veía necesidad a trabajar en un lugar dónde realmente me sentía sola, y me sentía inútil al ver que sólo atendía a los clientes y cobraba sus menús... realmente era inútil pero en ocasiones me negaba a aceptarlo.

Cuando se iba aproximando la hora en dónde mi turno terminaba y debía volver a casa, me despedí de Mathew y me retiré hacia la salida.
Existían esos momentos dónde creías ver a una persona que habías visto a alguien, cuando salí por la puerta del restaurante creí tener uno de esos momentos. Levanté la vista, y abrí mis ojos para guiar mi vista hacia un joven que caminaba en la calle frontal.
Parpadeé rápidamente y en dos segundos lo perdí de vista completamente, como si jamás hubiese ocurrido nada...
<Me estoy volviendo loca> pensé. Sólo era un acto de mi imaginación, tenía un leve caso de estrés por trabajar tantas horas y aquella depresión por sentirme sola, sin nadie que me rodee, ni siquiera un ser querido.

Subí las escaleras del edificio dando pasos agigantados y abrí la puerta de mi departamento con tal rapidez, como si alguien me estuviese persiguiendo. Finalmente entré y me recosté en mi cama, cerré los ojos y me dejé llevar por aquel indestructible sueño.



Cambié de página, capítulo 42, página 406, primer párrafo... continué mi lectura con cierto interés en el libro que estaba releyendo, jamás me cansaba de leer aquel capítulo, dónde el protagonista de la novela se arrepentía nuevamente por haber dejado ir aquella oportunidad de ser feliz, de ser feliz con la persona que lo amaba pero los caprichos y el orgullo habían triunfado y no habían hecho más que romper esa fantasía y el sueño de algún día continuar siendo felices como en ese momento.

Había sido él ¿no? él se había ido y me había abandonado, haciéndome creer que él se había olvidado de mí y haber perdido completamente ese sentimiento insignificante pero para mí si era importante. Ella no había sido más que una piedra en el camino, con la cual Ross se tropezó una y otra vez y yo no lo pude rescatar.


Um, ¿maratón? 5 comentarios y MARATÓN, lol. Comenten y como sea voy a escribir varios capítulos y sospecho que van a ser laaaaaaargos.
Muchas gracias y continúen leyendo, y novedaaad: al terminar esta novela voy a empezar otra.


3 comentarios: