jueves, 31 de octubre de 2013

Capítulo 20: Creo que es amor.

Cuando ya estaba cerca mío sentí su respiración, el calor de su sangre que se acumulaba en sus labios, haciendo que estos parezcan más rojizos.
Luego miré sus ojos y sentí una extraña sensación que sólo ocurría cuando estaba junto a él.
Tenía miedo, pero no tanto.
Cuando nuestros labios rozaron sentí la misma sensación de antes, pero esta se deslizó por todo mi cuerpo, dejándome la piel de gallina.
Cuando nuestros labios al fin se juntaron con delicadeza no sentí la necesidad de recurrir a las palabras porque al besarlo ya le había dicho todo lo que lo amaba.

Sentía la lluvia golpear la ventana pero no quería abrir los ojos, tenía al lado mío a la persona de la cual de a poco me estaba enamorando, abrazada a mí, con eso me alcanzaba. 
--Faith...
--¿Qué pasa?
--¿Qué es lo que sientes por mí?
--Ross...--mi rostro estaba rojo otra vez, sucedía con frecuencia desde que estábamos "juntos".
--Dime la verdad.
--Siento que... te amo, pero tengo miedo.
--¿De que?
--Me incomoda hablar de esto ahora, Ross, tengo que salir hoy con Rydel.
--De acuerdo, pero no te vas a salvar la próxima, Faith.
--Espero que sí.
--No te burles, es serio.--ocultó su sonrisa.
--Gracias por estar conmigo.
--No tienes por qué agradecer. 

--Rydel ¿a que hora salimos?--pregunté.
--En una hora, tengo que preparar unas cosas. Tengo muchas preguntas para hacerte esta tarde.
--¿Cómo cuales?
--Ya sabrás.
--Pero...¡Rydel!
--Preguntas de amigas, ya sabes...
--¿Soy amiga de Rydel Lynch?
--Por supuesto que lo eres, Faith.
La abracé en forma amistosa, últimamente mi vida marchaba bien, pero ¿sería para siempre?

La hora transcurrió y subimos a un taxi para ir al shopping. Sólo fue una amiga de Rydel, Carrie, las otras no podían venir por unos problemas.
Al llegar, nos sentamos en un café y comenzamos a hablar.
--¿Qué pasa entre tú y Ross, Faith?-- preguntó Carrie.
--Creo que es información confidencial.--dije riendo.
--Habla, Faith, queremos saber.--dijo Rydel.
--De acuerdo, por ahora nada, sólo... estamos juntos.
--¿A que te refieres con "estamos juntos"?
--No somos nada aún, de todas formas, aún no quiero que lo sea.
--¿Porque no?
--Tengo miedo, no estoy segura.
--En unos días van a terminar en... --Carrie se cayó de repente.
--CARRIE
--Estoy bien, a veces ocurre.
--¿De caerte?
Asintió.
La miré extrañada y luego miré para otro lado, de lo cual me arrepentí.
Al mirar para la sección de comida rápida estaba Tom, con un mechón de su pelo negro colgando en su frente y sonriéndome como un psicópata.
--Chicas, preferiría seguir caminando, ese muchacho no me agrada.
Las tres nos levantamos y seguimos caminando.
--¿Quién es ese chico, Faith?
--Cuando me mudé, el fue el primer vecino en aparecer, era como un fantasma o algo así. Siempre aparecía y desaparecía de repente. Fue una de las causas por las que me quise ir de esa casa.
Luego de contarles ese "secreto" me hablaron de todas sus experiencias paranormales y al mismo tiempo reímos, habíamos pasado una linda tarde y al fin sentía que tenía personas que me entendían completamente.

Rydel se había ido a llevar a Carrie a su casa luego de dejarme en su casa.
Abrí la puerta de los Lynch y entré, levanté la vista y Ross estaba dormido en el sillón con su rostro tierno de siempre y su boca abierta.
Besé su mejilla y quise seguir caminando pero no pudo ser posible.
--FAITH.--gritó.
--¡Me asustaste, Ross!
--Eso quería hacer...--sonrió.
--....
--¿Cómo la pasaste con Rydel?
--Muy bien, reímos mucho. Creo que tu hermana es mi nueva amiga ahora.
--Algún día será tu cuñada, lo prometo.
--Ross...--reí.
--¿Podemos hablar de eso?
--Creo que necesito un poco de tiempo.
--Voy a esperar, pero, quiero besarte...
--No, no ahora.
Pero al decir eso, ya nos estábamos besando otra vez, con su brazo en mi hombro. Quise alejarlo de mí pero también quería hacerlo.
Cuando el beso terminó, se quedó mirando mis ojos.
--Perdón.
--No es nada, creo.

Tocaron el timbre y Ross se levantó para abrir la puerta.
--¡Stephan!
Se abrazaron y mi cuerpo se congeló....

¿Quien era Stephan?

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Amanecí y me senté en mi cama.

--Mamá, papá...--susurré.

Los extrañaba. Quería que estén conmigo para siempre.

Durante un instante, pensé que me hubiese gustado que cada momento que pasé junto a ellos lo hubiera disfrutado mucho más, que lo hubiese valorado. Pero justo en ese momento que los tenía lejos me arrepentía de todo y me sentía culpable de haberme alejado de ellos, justo cuando más los necesitaba....

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Decidí hacer de este capítulo algo romántico, pero al parecer no soy muy cool en eso (?).
¡Comenten! quiero comentarios, che ¿alguien lee esta novela? cuesta trabajo escribirla, ah.

Quiero dedicar la última parte de este capítulo a tres personas que un día entraron a mi vida, estuvieron años acompañándome en cada momento.

Con una canción.
Con una palabra.
Con una película.
Con un concierto.

Ahora esas tres personas ya no están juntas, se me hace difícil creerlo pero en algún momento tengo que caer, la vida no se terminó y sigue su rumbo.
Cuando escucho sus nombres junto con la palabra "separación" las manos me tiemblan y me acuerdo de todo lo que hicieron durante su carrera, que fue algo que se valora y merece agradecimiento.
Fue una carrera que sólo tres personas pueden hacerla única, como ellos, que son únicos.
                                                                                                                                      SON...
No van a dejar de serlo, voy a seguir amándolos y estando con ellos, no me importa hasta cuando, esto no tiene un final.

Voy a estar con ustedes como ustedes conmigo, Jonas Brothers...




martes, 29 de octubre de 2013

Capítulo 19: Humor.

Amanecí con el sol en mi rostro y lo tapé con una sábana, seguía "enojada" por lo que había ocurrido la noche anterior, pero un lado mío decía que mire lo positivo y que no pasaba nada entre Stephan y Ross, o al menos eso decía, otra parte parecía decir todo lo contrario.
Revisé mi celular y tenía mensajes de mi familia para que los llame, no les había avisado nada de que estaba en la casa de Ross ni mucho menos que había dejado la casa sola.

--Hola.
--¿Faith? ¿cómo estas? no puedo esperar a volver a verte.--dijo mi hermana.
--Sí, estoy bien y yo tampoco, falta menos de una semana.
--Lo sé, ¿qué estas haciendo?
--Estoy...leyendo unas recetas de cocina, pienso cocinar.--mentí.
--De acuerdo, dos personas quieren hablarte. ¡Nos vemos, Faith!
--Bueno, hasta la próxima semana.
--¡Faith! te extrañé mucho, nunca me llamas.-- dijo mi madre.--Es cierto--escuché decir a mi padre.
--Yo también los extrañé, pero ya saben todo eso de la mudanza...
--Lo sé, te mudaste hace poco tiempo pero necesito que me llames al menos tres veces a la semana.
--Voy a tomarlo en cuenta, tengo que irme ahora.
--Bueno, hablamos luego.

Mi relación con ellos estaba distante, pero a veces eso quería que fuese, fue una de las razones por las que me mudé a Miami.

--Buenos días, preciosa.
--Hola, Ross.
--¿Porqué Ross?
--¿Cambiaste tu nombre?
--¿Dormiste mal?
--No.
--Estas cortante.
--No estoy segura de tener un buen día, es mejor que este sola.
--No voy a dejarte sola, voy a convertir este mal día en uno bueno, lo prometo.
--No necesito que influyas en el, gracias.
--¿Porqué tan malhumorada?-- me besó en la mejilla y salió por la puerta.

¿Porqué nadie se daba cuenta de mis problemas excepto él? ¿qué tenía de especial? Era triste cuando necesitaba que alguien esté para mí y nadie estaba para escucharme o al menos hacerme reír, pero lo necesitaba ANTES.
Ahora ya me había acostumbrado a superarlo por mi cuenta, pero ahora él aparecía y cambiaba todo...

--Gracias por darte cuenta, Ross.--susurré pero sólo para mis oídos.

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Bajé por las escaleras con la vista a lo bajo, como lo hacía siempre.

--Hola, Faith.
--Hola, Rydel ¿cómo estas?
--Bien, cariño ¿cómo dormiste? ¿te agrada nuestra casa?
--Dormí muy bien, gracias y claro que sí, de nuevo gracias por dejar quedarme.
--Es un placer. Faith, quería preguntarte sí esta tarde vas a estar disponible.
--Claro ¿porqué?
--Quería salir de compras con dos amigas, pero me pareció genial la idea de invitarte ¿que te parece?
--Por supuesto, cuenta conmigo, Rydel.
--Genial.--sonrió.

Tenía que cambiar mi forma de ser, ser más alegre y no estar siempre deprimida por cada cosa que sucedía, no podía evitarlo ¿acaso esa era mi forma de ser? ¿era permanente? ¡Quería cambiar!

--Olvidé decírtelo ¡feliz primer día de verano!-- me dijo Ross al entrar en la cocina.
--No sabía que ya lo era, de todas formas, siempre es verano en Miami ¿no?
--No estés tan segura, a veces hay tormentas, los días son feos y no parece siempre verano.
Asentí con la cabeza.
--Quiero explicarte algo, Faith.
--¿Qué cosa?-- me ruboricé. No lo había hecho hace tiempo.
--La chica que anoche mencionó Rydel... Stephan.--quiso continuar pero lo interrumpí.
--No tienes que explicarme nada, puedes hablar con otras chicas ¿o no? después de todo no somos nada serio, Ross.
--¿Lo crees?
--Exacto.
--Lo de nosotros...
--¿Qué cosa?
--Pensé que eramos... ya sabes... algo.
--Algo...--repetí.
--¡HOLA!-- gritó Riker. Al parecer estaba de muy buen humor, cosa que yo jamás lograría alcanzar.
--Hola, Riker.--Ross frunció el ceño.
--¿Los interrumpí?
--No.
--Lo siento pero tengo que advertirles algo, ya les dije a todos menos a ustedes.
--¿Qué cosa?
--Mañana a la noche invité a una chica a la casa, les agradecería que... se largaran.
--Linda forma de echarnos, Riker.--reí.
--Perdón si sonó grosero pero necesito estar a solas, ya saben...
Ross pareció entender y sonrió.
--De acuerdo.--dijo luego.

Riker salió de la cocina y quedamos solos otra vez.

--Ya que mañana Riker se quedará con la casa, quiero invitarte a salir ¿puedo?
--No lo sé, lo dudo...
--¿Porqué?
--Porque no sé si es una salida de amigos o... algo más.
--¿Qué piensas que es?
Estaba apoyada a la mesa de la cocina y se acercó a mí con sus ojos penetrados en los míos.

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Cambio de planes, lo subo hoy.
A ver si llegamos a los 3 comentarios para subir otro cap...
¡Gracias!
--L.

lunes, 28 de octubre de 2013

Capítulo 18: Nuevas visitas.

--Puedes quedarte en mi casa por unos días hasta que tu familia llegue.-- ofreció Ross.
--¿Podría hacerlo?
--No lo dudes, no voy a dejar que te quedes en esta casa un minuto más.
--Gracias, no sé como haces para estar siempre para mí.
--Porque te amo, bebé.

---
--¡Hola!-- saludó Stormie.
--Hola, mucho gusto Stormie, soy Faith. Te agradezco que me dejes quedar en tu casa, nunca personas como ustedes fueron tan generosas conmigo.
--Cariño, puedes quedarte aquí todo el tiempo que necesites.
--Gracias otra vez, me alegra sentir ese cálido cariño familiar.
--Eres muy tierna. ¡Ross! --Ross la miró.-- No la sueltes.-- reí.

--Por último, esta es tu habitación.
--Genial, Ross.-- él sonrió.
--¿Puedo hacerte una pregunta?--le pregunté.
--Claro.
--¿Cuanto tiempo estarán aquí en Miami?
--Hasta que haya otro tour, no por ahora.
--Me alegra.
Ross estaba a punto de irse cuando lo llamé, luego me arrepentiría de eso pero...
--¿Ross?
--¿Si?
--Te amo.

Se acercó a mí y me besó con dulzura y suavidad, y leyó en mi mirada el efecto que causo en mí aquel beso.
Lo sentí como el primero, cuando estábamos por despedirnos y alejarnos durante tanto tiempo, al ser la primera vez lo sentí extraño pero fue... lindo.
Al terminarse, me besó nuevamente pero esta vez con mucha más intensidad, tomó mis manos con lentitud, entrelazando sus dedos con los míos y luego de eso llevó una de mis manos a su nuca.
Sostuve su cabeza, tocando su rubio cabello mientras lo besaba.
El beso iba al mismo ritmo de ambos, parecía como si iba a ser mucho más intimo cuando Rydel tocó la puerta, y eso hizo que nos separáramos rápidamente.

Ross actuó como si me estuviese explicando porqué estaban en Miami.
--Entonces decidimos descansar luego de esos seis meses de tour que nos dejó bastante cansados.
--Entiendo.-- dije sonriendo.
--Chicos, lamento la molestia pero hay una chica afuera que quiere hablar contigo, Ross.

Una... ¿chica? Ross, ¿qué esta ocurriendo?

--Tengo que atender, Faith. Descansa. Te amo.
--Digo lo mismo.--dije cortante.

Soy celosa ¿lo sabían? demasiado y no me puedo controlar cuando lo soy.
Cuando Ross salió de mi habitación, salí tras él sin que se de cuenta de que lo estaba siguiendo. Me quedé parada arriba al lado de las escaleras y al ver que se podía escuchar la conversación, me senté silenciosamente en el suelo.

--No puedo creer que hayas vuelto, Stephan.
--Volví, y no volveré a irme, lo prometo.
Miré de reojo y pude ver cómo se abrazaron.

No eran primos.
No eran familiares.

¿Porqué? porque sino Rydel no la habría llamado "chica", la habría llamado...
                                                                                                                   Stephan.

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¡Hola!
Dejen sus comentarios si les parece que debería cambiar algo o escribir algo (?)
Realmente trato de hacer de esta novela, lo menos ordinaria posible.
Otra cosa...
¿Debería Faith volver a la casa "embrujada"?

-L.


Capítulo 17: Desafíos.

--Realmente no puedo creer que pienses eso de mí, Ross.
--Es así, lo pienso y es mucho más que eso ¿qué dices?
--Sí, Ross. Pienso exactamente lo mismo que tú.
Me observó con sus ojos brillosos y una gran sonrisa en su rostro, según su actitud sospeché que no lograba creer mi respuesta, pero al instante le hice entender que era eso lo que quería.
Lo abracé y al mismo tiempo le dí un corto beso y luego él me dio otro mucho más largo.
Me alejé de él pero al cabo de unos minutos se acercó a mi oído y me dijo:
--Te amo.
Le contesté con un abrazo.

19 años y nada productivo además de estudiar pero todo me parecía complicado y a veces sentía ganas de abandonar todo y estar solamente con Ross o... dedicarme a otra cosa.
Si quería cumplir un sueño era formar parte del espectáculo pero como no era buena cantante, quería dedicarme a ser actriz, de todas formas, sabía lo difícil que era llegar a serlo pero ¿podría intentarlo, no?

La próxima semana me visitarían mis familiares para conocer mi nuevo hogar, además me habían dicho que tenían una sorpresa para mí. Nada podía sorprenderme en ese entonces, me sentía distinta desde la llegada a Miami. Todo era a la vez extraño con las raras visitas de mi vecino a mi casa, quería investigar si era realmente un fantasma, jamás había creído en apariciones paranormales pero eso me hacía creer raramente.
¿Para qué lo mencioné? esa tarde ocurrió... otra vez.

Estaba sentada en mi cama, estaba exhausta, había leído todos los resúmenes del examen que tenía en dos semanas, no entendía nada, era uno de los últimos exámenes para terminar el año pero...
¡NO! -- dijo mi interior.
No era lo que yo quería.
Tiré todos los libros al suelo y me acosté a mi cama a llorar.

Era una inútil.
Nada era para mí.
Nada podía identificarme.

Sentí una mano acariciar mi frente suavemente, casi como si no estuviera allí. Levanté la vista con miedo pero... no había nadie.
Salí corriendo de mi habitación y resbalé con algo al estar casi en contacto con la escalera.
Miré el suelo y era una sustancia roja ¿sangre?

--Una vez que llegas hasta aquí, ya no puedes escapar.-- dijo una voz.
Miré para todos lados con los ojos llorosos y una total actitud de miedo, no había nadie... ¿Qué rayos estaba ocurriendo? ¿porqué en ese momento? ¿nadie podía dejarme en paz?
Tenía que salir de ahí.
Corrí hasta la puerta de salida pero estaba cerrada con llave, la llave no estaba en el lugar dónde antiguamente la había dejado.
Tomé mi celular con todo el apuro del mundo y misteriosamente se habían borrado los contactos, menos dos...
Tom y ¿Riker?
No recordaba haber agendado el celular de Riker ¡y menos el de Tom! eso era muy extraño, estaba muy asustada. Ese chico escondía algo y no era sólo perseguirme, era hacer algo malo, lo presentía.
Riker era la única opción que me quedaba...
--RIKER.
--Hola ¿cómo sabes mi número de celular?
--Eso no importa ahora. ¡Necesito tu ayuda!
--¿Qué ocurre?
--Estoy en mi casa y no puedo salir, necesito que vengas lo más rápido po...--
Se cortó la llamada y mi celular se apagó como por arte de magia.

No sabía dónde ocultarme, era todo tan extraño...
De repente mis sollozos pararon y en toda la sala se transformó en un gran silencio, pero no duró mucho.
En las escaleras parecía como si alguien las estuviera bajando, se oían pasos pero no había nadie.

En segundos escuché a Riker golpeando la puerta, no estaba solo, estaban sus hermanos y Ratliff.
Riker intentó abrir la puerta y esta se abrió de golpe cuando yo lo había intentado mil veces.
Ross fue el primero en entrar y corrió a abrazarme.
--¿Estas bien?
--Sí, estoy bien. Gracias por venir, chicos.
--No fue nada.--contestó Riker. -- ¿Qué fue lo que ocurrió?
--Fue todo extraño, era como si un fantasma ocupara la casa.
--¿La casa está embrujada?--preguntó Ryland.
--No la asustes.--le dijo Rocky.
--No es nada, no lo sé.
--Deberíamos llamar a algún profesional.-- sugirió Ratliff.
--Los fantasmas no existen, chicos.
--Yo no me lo creería mucho, Ross. Ví muchos de esos programas de fantasmas y...
--No, no existen.--dije en general.
Al pronunciar la última palabra un cuadro cayó por las escaleras.

--Vivir en esta casa es todo un desafío, bebé.
Asentí.



domingo, 27 de octubre de 2013

Capítulo 16: Rarezas.

--Hola.-- dijo susurrando.

Lo abracé con todas mis fuerzas demostrándole todo el aprecio que le tuve en el tiempo que lo conocí hasta en ese momento, no podía creer que lo tenía en frente de mis ojos por tercera vez. Cada vez que nos separábamos hacía que lo amara más hasta poder decirle que él era absolutamente todo para mí y le daba una chispa de luz a mi vida, cada vez que lo tenía cerca. 
De repente se me ocurrió pensar qué hacía en mi casa en ese momento...

--¿Cómo sabías que estaba acá?
--Sabía que no ibas a ir al bar, y por otro lado, te busqué por todo Miami cuando me enteré de que te habías mudado, hasta que un día te vi entrando en esta casa. 
--Es extraño de tu parte pero, me alegra mucho que estés aquí, Ross.
--Pienso lo mismo.
Me abrazó nuevamente y en ese instante supe lo mucho que lo había extrañado.
--¿Qué hiciste durante este tiempo?
--Estoy terminando de estudiar en la universidad y... quiero empezar a hacer algo como teatro o algo así.
--Serías buena actriz.--dijo sonriendo.
--¿Lo crees? no estoy segura. 
--Estoy seguro. 
--Lo voy a pensar.
--¿Puedo preguntarte algo seriamente?
--Lo que quieras...

De repente, un vaso de vidrio cayó de la mesa. El sonido fue parecido al de una bola de cristal estallar contra una pared.
--¿Qué fue eso?-- preguntó Ross preocupado.
--Fue un vaso, seguramente estaba mal parado, no te preocupes.
--De acuerdo.
--¿Qué me querías preguntar?
--Era... lo olvidé.

Destrás de la puerta se escuchó llamar a Ross. 
--Deben ser mis hermanos, tengo que irme.
--¿Puedo saludarlos?
--Es que es urgente, te llamo después.
Me despidió con un beso en la mejilla, al rato desapareció por la puerta principal.

En una hora salí de mi casa, iba a inscribirme para el taller de teatro, tomaría eso enserio, quería tener otra especialidad además de mi futura carrera, pero al salir me crucé con Tom, y fue lo más extraño que me había pasado en todo el día.
--Hola.
--Hola.
--¿A dónde vas?
--¿Debería importarte?-- dije en seco.
--Claro que sí.
--¿Porqué?
--Porque me importa la vida de mis vecinos.
--En este caso, no es importante.
--¿Y esto sí? 
Al instante traspasó la reja negra de mi casa sin dejar rastro alguno de que alguna vez hubiese estado ahí.
--Tom es un fantasma.-- me dijo mi interior.

--¡ROSS!-- lo ví cruzando la calle con sus hermanos y corrí a abrazarlo, lo ocurrido realmente me había asustado.
--¿Qué pasó?
--Acabo de ver algo muy espantoso.
--¿Qué cosa?
--Mi vecino... desapareció.
--Pero ¿cómo?
Estaba shockeada por lo tanto no pude responder, solamente miraba el suelo.
Riker miraba extrañado y me preguntó si necesitaba ayuda, le mostré mi afecto con un abrazo ya que él me extendió los brazos, siempre había sido amable, le tenía mucho aprecio.
Ross me tomó del brazo y me dijo que quería caminar porque tenía que decirme algo.

--¿Qué ocurre?
--Necesito que empecemos de nuevo lo que dejamos la última vez que nos vimos.
--¿Qué cosa, Ross?
--Quiero estar contigo, y yo sé que tu también. Te amo.


viernes, 25 de octubre de 2013

Capítulo 15: Apariciones y ¿desapariciones?

Pronto me mudaría a Miami, quería recorrer todos los paisajes mientras fuera posible. Amaba viajar, podía despejarme y alejar aquel "no le importo a nadie" de mi mente. 
Cuando ya había sacado los boletos, caminé mientras pensaba en lo negativo que podía ver en mi misma: era negativa, odiaba que me molestaran, odiaba que me trataran como alguien que no era, odiaba al mundo en ese instante. Jamás me había sentido tan mal como en ese momento, era algo que muchas veces me ocurrió, pero jamás pensé que iba a tomarlo enserio.
Esa era la razón por la que iba a mudarme, para olvidar quien era y comenzar una nueva vida, pretendiendo ser una persona nueva.

2 meses después

Aquí estoy... nuevo hogar, nueva vida.

Abrí la puerta y contemplé el lugar, las paredes eran beige, la escalera era de madera color marfil.


--Ya llegué, mamá. 
--¿Cómo te encuentras?
--Estoy bien. Tengo que sacar algunas cosas de las cajas, te llamo luego ¿de acuerdo?
Corté la llamada al mismo tiempo que sonó el timbre.

--Hola.
--¿Hola?-- dije insegura. Era un joven de cabello negro y ojos color cielo.
--Soy Tom, tu vecino. Quería presentarme ya que nos veremos muy seguido a partir de ahora.
--Admiro tu gesto, gracias. 
--¿Tu nombre?
--Soy...
Sonó mi teléfono, era un mensaje.
--Disculpa.-- le dije.
Lo leí en casi un segundo.
"Sé que estas en Miami ahora, no te olvidé, ¿tu si?"
Me pregunté quien era, no recordaba no haberle dicho a nadie sobre mi mudanza a Miami, creo que todos mis familiares y amigos sabían sobre eso, pero al parecer no.
--Debo irme, luego te volveré a visitar y seguiremos hablando.
--De acuerdo.-- asentí.
Cuando volví a entrar en la blancura y iluminación de mi casa recordé que no le había dicho mi nombre, cuando abrí la puerta, ya se había ido... o... desapareció por completo.

Salí a caminar a la playa, siempre me gustó caminar mientras pensaba o escuchaba música, era un buen método de relajación, y más en un nuevo ambiente, no en un tono urbano como lo había hecho antes, en mi antiguo hogar.
Cuando estaba por pisar el mar, me llamó la atención unos chicos rubios tomando sol, por cierto, dos eran de cabello castaño. Al pensarlo, me llamaron la atención ya que me hacían recordar a R5. Había compartido lindos momentos con esos muchachos, y con... Ross.
Al hundir mi mente en aquellos pensamientos, quise volver a uno de esos recuerdos, como la noche de la fiesta dónde mi lazo de amistad con Rydel fue más fuerte, o dónde reí con Riker, Ratliff y Rocky de sus tonterías. Pero lo que más me iluminó fue mi relación con Ross... jamás sería capaz de olvidarlo.

Volví a mi casa, dejé mi abrigo en el ropero y subí las escaleras, cuando sentí una presencia cruzar por mi habitación.
Pestañeé fuerte y entré, no había señales de que alguien hubiese pasado por ahí, de hecho, nadie vivía ahí más que yo, no era algo lógico.
Me recosté en mi cama sin cambiarme ni cepillarme los dientes, quería descansar.

Desayuné rápidamente cuando oí mi celular sonar. No dejaba de pensar en él, la noche anterior había derramado algunas lágrimas, solía... llorar en mi cama desde pequeña, para que nadie lograra escuchar mi llanto.
"¿Qué te parece si salimos esta tarde al bar "Louder"? No sabes quien soy ¿verdad? quiero que lo tomes por sorpresa... te doy una pista, ¿qué otra persona alguna vez te llamó como yo lo hice? Te espero a las 5 de la tarde ahí mismo, no faltes, B."
No pensaba salir, era un anónimo, o... una ¿B? ¿quién era B? un momento, no, no conocía a nadie que comenzara con B. No iría, jamás.

--Hola.
Me dí vuelta rápido.
--¿Tom? ¿cómo entraste a mi casa?
--Por la ventana.
--No hay manera de que entres por la ventana, esta cerra....
Ví que la ventana estaba abierta, entré en pánico.
--¡Juro que dejé la ventana cerrada!
--No lo hiciste.
--¡Lo hice! ¿y cómo lo sabes? ¡no vives conmigo!
--Ojalá, es una bonita casa.
--Por favor retírate de aquí, quiero estar sola.
--Me gusta estar contigo.
--¡Vete o llamo a la policía!
--No a la agresión.
--¡Por favor, no hagas esto más difícil!
Me dí vuelta para fijarme la hora en el reloj del pasillo, al girar otra vez, Tom había desaparecido.

Comenzaba a asustarme, ese chico Tom no me caía en absoluto. 
Principalmente porque desaparecía misteriosamente, como desaparece una hoja al llegar el otoño...

Cuando acomodaba las últimas cosas de la mudanza en mi habitación (cosméticos, las cortinas, etc.) sonó el timbre tres veces, como si aquellas tres veces hubiesen sido al mismo tiempo.
Al abrir la puerta, mi corazón se paralizó, era él ¡ERA ROSS!


jueves, 24 de octubre de 2013

Capítulo 14: Quiero volverla a ver.

Me acompaño hasta mi casa y lo abracé demasiado fuerte.
--Nos volveremos a ver, bebé. Lo prometo.--me guiñó el ojo y subió a su auto.
Mientras tanto, entré a mi casa con la vista a lo bajo, sufriendo por dentro.
¿Qué pasaba si no lo volvía a ver? no quería dejarlo ir.

Cuando ya mi almohada se cansó de recibir mi llanto y arrepentimiento lo llamé.
--¿Hola?
--Ross, me arrepentí... quiero ir contigo.
--¿estas segura?
--Segura.
--Empaca todo, te paso a buscar en una hora.-- pude distinguir su felicidad al escuchar la última palabra.
Puse toda mi ropa y pertenencias en una sola valija. No tenía tiempo para pensar qué llevar. Les dejaría una nota a mis padres diciéndoles que me iba, pero en un tiempo volvería a visitarlos. Sé que no estarían felices pero yo sí, quería estar con él.
Escuché la bocina del auto, entonces ese fue el momento dónde salí con una sonrisa en mi rostro.
Dejé caer la valija en el piso y corrí a abrazarlo.
--Jamás te dejaré ir.
--Te amo.

Desperté de aquel sueño, en un momento creí que era real. ¿Cómo era posible que ya se había ido?
Pasó una semana y no lograba superarlo, lo había amado demasiado, como a nadie, y tuve que dejarlo ir.
Sonó el ruido del skype conectándose y una ventana decía:
"Ross se ha conectado"
Abrí el chat y él me habló primero.
--¿Videochat?
--Por supuesto.
Conecté la cámara web y lo veía. No era lo mismo, porque no podía darle un abrazo, pero sí decirle lo mucho que lo extrañaba.
--¿Cómo la estas pasando?-- preguntó.
--Es casi fin de año así que tengo muchos exámenes. ¿Y vos?
--También estoy cansado, la banda, las grabaciones, no tengo tiempo de nada, bebé.
--Ha pasado una sola semana y tengo ganas de volver a verte.
--Confía en mi palabra, volverás a verme, y yo a ti.
--Creí que no quería enamorarme de ti pero ya lo hice.
--No quiero que sufras por mí ahora, no debería haber hecho nada.
--Ya esta hecho, Ross.

Comenzaba una nueva etapa de mi vida, la universidad.
Siempre había soñado con estudiar pero no creí que había admirado ese sueño hasta el día de hoy.
Mis chats con Ross ya habían cesado, ya habían pasado meses desde que lo ví por última vez, y cada uno tenía caminos distintos que seguir.

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{Narra Ross}
Estaba agotado, no podía abrir mis ojos de tanto cansancio.
--Oye, hermano, no te ves nada bien ¿porque no vas a dormir?-- me dijo Riker.
--Tengo que... entrevista.
--No te va a hacer mal dormir una pequeña siesta, vamos, yo te despierto cuando sea la hora.-- prometió Rocky.
--De acuerdo, gracias.
Volví a soñar con ella. Se veía perfecta en mis sueños pero no tanto como la recordaba en persona.
Me levanté de mi cama. Rocky me había dicho que me iba a despertar ¿que hora se supone que era?
Corrí a ver el reloj y eran las 8 ¡LAS OCHO!
Me había despertado 2 horas más tarde de la entrevista más las horas que tenía que prepararme ¡no me había presentado!
--Esto es malo, es muy malo.-- susurré.-- ¡ROCKY! ¿DÓNDE ESTAS?
--¿Que pasa, Bro?
--NO ME DESPERTASTE A LAS 4 COMO ME DIJISTE.
--Oh, lo olvidé ¿puedes perdonarme? es que justo vino una chica muy linda y...
--Jamás voy a perdonarte por esto.
Tomé mi celular y llamé al encargado de la entrevista.
--¿Hola? Disculpe, soy Ross Lynch. 
--Usted no se presentó en la entrevista de hoy, el director esta muy molesto.--dijo en tono serio.
--Lo sé, es que tuve un problema y no pude avisar.
--Mañana necesito que se lo diga al director en persona.--dijo cortante.
Colgó.
--¡ME COLGARON, ROCKY! 
--Ya encontrarás otra novia, hay muchos peces...
--LOS DE LA ENTREVISTA.
--Hey, no es tan grave. Hay muchos otros programas que quieren entrevistarte. 
--Ross, mañana es el ensayo para el show del sábado. Necesito que estes listo para las 4.-- dijo Riker.
--De acuerdo.
Entré a Twitter dónde como siempre había fans invadiendo mis menciones, decidí contestar algunas y seguir a algunas fans, pero solo por un momento.
Luego me recosté en mi cama y volví a soñar con ella. Lo único que quería era volverla a ver.





Capítulo 13: Te amo.

--Jamás había salido a una disco, lo juro.
--¿Jamas? con mis hermanos siempre vengo aquí, es más, ¡están aquí!
--¡RIKER! ¡ROCKY! ¡RATLIFF! ¡RYDEEEL!
Los abracé aunque apenas había hablado con ellos.
--¿Cómo estas, dulzura?-- me dijo Riker.
--Muy bien, Riker, ¿y tú? ¡los echaba de menos! y ¡Ey! el otro día te vi en una revista.
--Tu lo sabes, soy famoso...-- todos reímos.
--Rydel, ¿cómo estas?
--¡Bien, querida! Eres una ternura como siempre.
--Y tu, ¿cómo haces para ser tan perfecta?
--No soy perfecta, todos tenemos defectos.
--Menos tú.
--Gracias, enser...
Rocky la interrumpió.
--Ella no es perfecta, su risa es contagiosa y eso no hace que una chica sea perfecta.
--¡Ey! No te metas con Rydel-- saltó Riker.
--¿Siempre te defienden así? que lindos, al igual que tu risa-- dije.
Ella rió.
--¿Sabes? me caes bien, cariño. Me gustaría salir a pasear contigo algún día-- me dijo.
--Me encanta que me hayas dicho eso.-- la miré con ternura.
--Les robo a mi bebé.-- dijo Ross tomándome del brazo.
--De acuerdo. -- dijeron todos, Rydel me guiñó el ojo y yo le hice un gesto de "wtf".
--Tengo que decirte algo.
--¿Qué cosa, Ross?
--No te enojes, pero antes de irme tengo que decírtelo.
--Me preocupas...
--Estoy completamente enamorado de alguien.
--Dime, ¿de quien?
--De...
La música sonaba más fuerte y no logré escuchar lo que me dijo.
--Lo siento ¿de quién?
--Olvídalo.
--No, dime, es importante para tí.
--De... en vez de decirlo lo voy a hacer de otra forma.
Me tomó de mi rostro y beso mis labios muy apasionadamente, como si cada segundo fuese eterno, me dejé llevar por aquel beso y olvide que no quería que nada entre él y yo cambie.
La fiesta no existía, sólo eramos él y yo.
Alejé mis labios de los suyos lentamente.
--¿Qué pasa?-- preguntó.
--No quiero esto, Ross.
--¿Porque?
--Te irás.
--Eres mayor de edad, ven conmigo, vive conmigo, pasa cada día conmigo.
--No es así Ross, no puedo.
--Pero yo te amo, y yo sé que tu a mí.
--Eramos amigos, Ross. Lo arruinaste.
Salí corriendo y luchaba por no dejar escapar las lágrimas que querían brotar de mis ojos.
El corrió detrás mío.
--Sé que lo arruine, pero me siento mejor ahora ya que sabes lo que sentí y siento por tí. Que jamás te olvide cuando me fuí, y jamás voy a hacerlo.
--No digas lo que piensas, nunca es lo correcto.
--Es lo correcto porque no lo pienso, ¡lo siento!
Me quedé parada mirando el cielo y deseaba que jamás eso hubiera pasado. Que sólo quería el anterior Ross Shor Lynch.
Sentí a alguien que me abrazó por detrás.
--Sé que eso te lastimó, pero ya está hecho.
Me dí vuelta y nuestros labios quedaron muy cerca. 
 Bajó su vista a los míos y los besó suavemente. Me seguía abrazando pero esta vez de la cintura, tan fuerte y  al mismo tiempo, suave, que creí que jamás me iba a soltar.
--No quiero dejar esto como una despedida ¿de acuerdo? dejemos que el destino actúe, sé que nos va a volver a juntar. -- No sufras por esto. -- dijo mientras acariciaba mi mejilla por la que acababa de deslizarse una lágrima.
--Te amo. --logré decir.







Capítulo 12: No quiero que cambies.

Tragué ese "Aw" en mi interior, no podía creer que sea tan tierno. Era mi amigo pero en un instante pensé que el día que el tuviese novia, sería muy afortunada.
--¿Vives aquí, verdad?
--Exacto.
--Genial, la vez que quiera visitarte vendré aquí mismo.
--Cuando quieras, bebé.-- reí.
¿Porque lo llamé "bebé"? fue raro.
--"Bebé" suena cool cuando lo digo yo.
--Miénteme que me encanta. 
--Todo lo que quieras...
--Basta ya, tengo que entrar.
--De acuerdo, adiós.
--Adiós, Ross.
Bajé del auto sonriendo. Ross me hizo olvidar todo el dolor de mi interior, ya no sentía nada.
Guardé el vestido en mi armario. Mañana sería un GRAN día... para mi hermana.
Saludé a mi papá y a mi mamá, cené con ellos y les dije que volvería al colegio. Me sentía mucho mejor.
Se alegraron al escuchar la noticia. Pero me imaginaba más emoción de parte de ellos.
Mi relación con mis padres la estaba arruinando el trabajo, estaban todo el tiempo fuera de casa. Apenas podíamos charlar de vez en cuando.
Entré a mi habitación, me dolía mucho la panza. Me recosté en mi cama y observé el techo, por primera vez en mi vida no tenía sueño, no estaba cansada.
Estaba por cerrar los ojos cuando me levanté y prendí mi computadora para preguntarle a mi amiga todo lo que había ocurrido en las semanas que no fui a la escuela.
Me dijo que Ashley encontró un nuevo chico al cual engañar, es decir "novio". Y que una de mis amigas vomitó un día de clases. 
No había ocurrido mucho, es decir, mi amiga siempre se sentía mal y Ashley cambiaba de novio como de calzones.
Me despedí y ahí sí entré en un profundo y agradable sueño...

Estaba en una capilla con un vestido blanco y largo. Sonaban campanas y música que provenía del piano.
Un chico con un traje negro y un adorno de una rosa roja se acercaba a mí.
Había mucha gente sentada en los asientos de la Iglesia y cuando ese chico que no se le veía el rostro me besó, todos aplaudieron.

Desperté y eran las 9 AM. Hace mucho no soñaba, y la última vez que soñé, fue algo muy desagradable. Eso fue... tierno.
Mi mamá entró a mi habitación y me dijo que me cambié porque la boda era a las dos de la tarde y en un rato debíamos salir.
Me puse el vestido blanco con unos zapatos no muy altos. Traté de no excedirme de maquillaje y me planché el pelo e hice un peinado.
Cuando sentí que tocaron la puerta, mi papá me dijo que era para mí.
Me imaginé quien era, seguro una amiga mía que estaba invitada a la boda.
--Hola. --me miró de arriba a abajo y su cara se tornó tierna.
--¿Ross? ¿que haces aquí?
--Quise traerte algo que te olvidaste anoche.
Me acercó una rosa negra y al instante recordé que me la había dado el día anterior.
--Jamás te expliqué porque la rosa es negra.
--¿Porqué?-- pregunté intrigada.
--Porque sé que no te gustan las cosas comunes.
Me dió un beso en la mejilla y se alejó lentamente entrando a su auto.
¿Ese era Ross? 
Estaba raro, actuaba raro. El día anterior todo había sido charla y diversión y hoy estaba tierno y romántico. Él era mi amigo, no quería que eso cambie.

--¿Quien era ese chico?-- preguntó mi papá.
--Un amigo, es decir, es mi mejor amigo a partir de ahora.-- fuí a mi habitación con una sonrisa.

Faltaba poco, era casi hora de que mi hermana entrara al altar.
Todo estaba decorado tan lindo...
Las rosas eran rosas, de un color muy claro, como mi hermana me había pedido que las elijera.
Los bancos de la iglesia estaban decorados con telas blancas y en las puntas habían rosas rosas también.
El novio de mi hermana estaba esperándola con nervios, se notaba en su rostro.
En un instante, la música comenzó a sonar y Anabell entró con su hermoso vestido largo y blanco.
Mi mamá comenzó a llorar y la miré con cara rara.
Todo ocurrió tan rápido que parecieron solamente minutos.

Al llegar a la casa de ahora, el matrimonio, pusieron música y sirvieron la comida. La casa estaba llena de gente. Jamás pensé que ellos conocieran a tanta. Desgraciadamente yo estaba sola porque a mi amiga que iba a venir se enfermó de una terrible gripe.
En instantes, me llegó un mensaje de Ross diciendo que se aburría.
"Yo también. Estoy en la casa de mi hermana ahora ¿dónde estas vos?" le contesté.
En unos diez minutos tocaron el timbre. Al estar yo más cerca de la puerta abrí.
--¿Cómo sabías dónde vive mi hermana?
--Antes salía con ella...
--¿Que?
--Era broma. Supuse que era esta por los adornos y porque me dijiste que estaba a dos cuadras de la tuya. ¿Te parece si caminamos?
--De acuerdo.
Le avisé a los demás y fuí con él.
--¿Cómo la pasaste?
--Demasiado aburrido pero fue lindo, eso creo.
--Las bodas me hacen llorar.
--¿Enserio, Ross?
Asintió con su cabeza y yo lo miré con ternura.
--Bebé... 
Lo interrumpí.
--No me llames así, Ross. No somos novios o algo así.
--Lo sé pero me gusta ese apodo.
Lo fulminé con la mirada.
--De acuerdo, ¿que decías?
--Tengo que decirte algo.
--¿Que?
--Tengo que volver a Estados Unidos.
--¿Cuando?
--En dos días... no quiero volver a separarme de ti.
--Pero, la pase muy bien el tiempo que estuvimos juntos. Eres mi mejor amigo, Ross. 
No quiero que te vayas.
--Yo creo que no eres mi mejor amiga.
--¿Porque?
--Eres... mucho...
--¡NENE MALO! --dijo el hombre araña del tren de la alegría.
Me salvó el tren.
Lo abracé e incluso dejé escapar unas lágrimas.
--No llores, bebé. --rió.
--No quiero que te vayas. Nunca nadie me entendió tanto como tu lo haces, Ross.
--No me gustan las despedidas así que hagamos que estos dos días sean los mejores ¿de acuerdo?
--De acuerdo.
Le dí otro abrazo y flexioné mis brazos fuertes a los de él. No quería que eso terminara.

Capítulo 11: No, pero me gustaría.

Estaba lloviendo como nunca.
Estaba acostada en mi cama releyendo uno de mis libros favoritos, siempre me gusto el drama romántico porque sentía cosas muy lindas al leer ese tipo de libros. Pero, también me traían imborrables recuerdos.
De repente me acordé de que debía mandarle un mensaje a ese extraño chico que me había cruzado la otra noche. Así que lo hice...
"Hola, me dijiste que te mande un mensaje, acá esta :D"
Era raro que haya confiado en la palabra de un desconocido. Pero no me puse a pensar en eso. Ya que estaba, mandé otro mensaje a una de mis amigas:
"¿Me acompañas a comprar un vestido para la boda de mi hermana? Ya sé que es a último momento pero no me acordé de hacerlo antes."
En segundos me respondió. Eso creí. 
No era ella.
"¡Hola! pensé que no me ibas a hablar. Quisiera que nos juntemos a hablar esta tarde ¿te parece?"
Le dije que iba a salir, con o sin mi amiga, tenía que comprar un vestido para el otro día, pero se ofreció a acompañarme. Mi amiga jamás respondió.
--Hola.
--Hola.-- dije nerviosa.
--¿Cómo te encuentras?-- sacó una rosa de su bolsillo.
--Bien, gracias y gracias otra vez ¿ahora te podrías presentar?
--Soy Ross Lynch. Me presenté una vez y hablamos mucho, e incluso, mucho más que eso.
--¿A que te refieres? --me ruboricé. 
Hice memoria y recordé lo que había pasado con él.
--Creo que sabes. --rió.
--Ahora te recuerdo, un placer volver a conocerte.
--Lo mismo digo.
Se hizo un gran silencio hasta que él lo rompió.
--¿Que te parece si comemos algo?
--Por supuesto.
Pasamos un largo rato comiendo y riendo. Recordé lo mal que me caía antes, pero ahora era más caballeroso y simpático y me arrepentí de eso. E incluso sentí que en tan sólo un día, ya había tanta confianza que podría haberse tomado años.
Me explicó todo sobre R5, llegué a tenerle un gran respeto y reímos de cada cosa que decíamos entre los dos. 
--Tengo que comprarme un vestido, Ross.
--¿Te acompaño?
--No sé, sería raro que entres a un negocio de ropa de mujer...
--Puedes simular que sea tu novio. --Reí con ganas.
--No, gracias. Con ser mi amigo basta.
--No me molestaría que seas mi novia. --Dijo en broma.
--Ni a mí... --reímos y mucha gente se volteó a mirar.
Entramos al negocio y sí, había mucha gente... la mayoría eran mujeres.
Le pedí a la empleada un vestido que ví en vidriera y ella me lo dió además de otros vestidos que me recomendó.
--Espérame acá.
--No voy a entrar a tu probador, bebé.
--Si harías eso... 
Me interrumpió.
--podría... --reímos a lo bajo.

Salí del probador y Ross estaba mirando un asiento. 
--Wtf-- dije susurrando.
--Ross -- susurré.
--Estas... horrible.
--Gracias, que amable.
--Era una broma, ese vestido te queda muy bien. ¿Pero sabes qué? a mí me quedaría mejor.
--No...
--Claro que sí.
--No es tu color. 
La gente miraba extrañada y nosotros nos mirábamos y reimos.
Compré el vestido. 
Era blanco, suelto y sencillo, no me gustan las cosas que llaman la atención.
Salimos del negocio riendo ¿cómo era posible que Ross sea tan gracioso y cada cosa que decía me hacia reir? en un día se convirtió en un gran amigo.
Cuando estábamos por subir la escalera eléctrica le dije:
--No.
--¿Qué pasa?
--Me dan miedo.
--No pasa nada, es una escalera que... se mueve.
--Ya sé, Ross pero... me dan miedo.
--¿Crees que la escalera te va a comer?
--No, pero cuando era chica se comió a mi zapatilla, es un trauma.
--Es una escalera.
--Me dan miedo.
--¡Solamente se mueve!
--Pero mi pie se va a quedar ahí.
--No hay manera de que te trague el pie, es imposible.
--La escalera se comerá mi pie.
--Es solo un pie, debes superarlo.
--¡No le tengo miedo al pie, a la escalera!
--¡Solo se mueve!
--¡DEJA DE DECIR ESO!
--De acuerdo.
Se agacho y me tomó un brazo. 
--¿Qué estas haciendo?
--Te tengo que llevar si no quieres subir por tu cuenta.
--Pero no así.
--Sí, debo hacerlo.
Me alzó y subió a la escalera. Me sentí ridícula cuando una nena de 5 años estaba en la escalera sola.
--Bájame.
--Todavía no llegamos.
--Si tengo que subir, tengo que bajar.
--Si te puedo subir, te puedo bajar.
--Dejemos de discutir, parece que nos conocemos hace años.
--Nos conocemos hace años...
--Nuestra relación no era tan así... Ross.
--Me alegra que ahora lo sea.
--A mi también.
En un instante me bajó y seguimos caminando.
--¿Qué piensas del amor?
--Hablemos de otra cosa.-- reí.
--Es que enserio estoy enamorado de alguien, necesito un consejo.
--Dime.
--Siento muchas cosas cuando la veo, siento que cada minuto con ella es el mejor.
--Además de bueno, eres tierno Ross.
--Lo sé.
--No lo dije para que digas "lo sé" 
--¿Gracias?
--Ahora ya es tarde.
--No finjas que te enojaste, sé que me amas.
--Apenas te conozco.
--Pero me amas, bebé...
--No. --negué con la cabeza.
--De acuerdo, me amas.
--Basta con eso ya. ¿Vamos? es tarde.
Estábamos a punto de bajar hasta que ¡bajar! 
--Bueno, te tengo que levantar otra vez.
--No, quiero hacerlo por mi cuenta, Ross.
--¿Segura?
--Segura.
Puse mi pie en un escalón y tiré el otro pie al mismo, cuando me dí cuenta estaba bajando.
--¡LO ESTOY HACIENDO! ¡LO ESTOY HACIENDO!
La gente miraba raro.
--Te felicito, sabía que lo lograrías.--ocultaba su cara para que no me di cuenta de que se estaba ahogando de la risa.
--Sé que te estas riendo. No es gracioso.
Me miró y siguió riendo.
--No quiero que esto termine. Me encanta estar contigo...
--A mi también pero no podemos estar juntos siempre, es raro. --reí.
--Es verdad, eso no hacen los amigos. --rió. --¿Te llevo?
--Puedo ir caminando.
--Es tarde, te llevo.
Subimos a su auto y cuando arrancó el auto me miró a los ojos, otra vez hizo su juego de la mirada. Me ponía nerviosa. No me gustaba que me miren a los ojos, menos él...
Un momento ¿porque menos él? 
Puse mi cara de "¿Porqué?" y él me miro raro.
--¿Porqué que cosa?
¿CÓMO CONOCE MIS GESTOS? traté que tranquilizarme. Un día y ya me conocía por completo.
--Nada, pensaba en algo. Mañana se casa mi hermana y estoy nerviosa.
--Algún día tu también te casarás, será el doble de nervios, creeme.
--¿Alguna vez te casaste?
Rió.
--No, pero me gustaría...

Capítulo 10: Un nuevo comienzo.

--¡Lo digo enserio! No eres la misma persona de antes.
--¡Nos conocemos hace 5 meses! ¿de antes?
--Lo que escuchaste, no quiero que me grites.
--¡Vos comenzaste! ¡no puedo creer que me hagas esto!
--Esto no es por vos... me gusta otra persona.
--¿Estabas pensando decirme esto justo hoy? ¿no podías pensar hacerlo al menos un día después?
--Ni siquiera lo recordaste...
--Usaste como excusa eso para ahora decirme esto...
Él me tomo del hombro, pero yo me sacudí rápidamente. Salí corriendo como si nunca hubiese estado allí. Jamás creí que eso fuese a terminar, pero todo eso ya formaba parte del pasado.
Ya no debía importarme, lo olvidaría rápido como pudiera. 
Las lágrimas no dejaban de caer.
De repente, comenzó a llover y no lograba distinguir qué era más doloroso... si el ruido de la lluvia golpeando mi ventana, o la reciente ruptura de mi corazón, tan fuerte como jamás lo había imaginado.

1 día.
3 días.
1 semana.
2 semanas.

El sol no me dejaba dormir ¿una hora más? repetía mi conciencia.
Mis ojos seguían sin abrirse. Quería lavar mi cara pero las lágrimas ya lo habían hecho.
Lo hacían todas las mañanas e incluso todas las noches... 
Mis padres me alentaban tratando de animarme pero era imposible, ya se habían rendido.
Las faltas en el colegio estaban justificadas por una "enfermedad contagiosa" que requería de semanas de reposo. 
Mi hermana me mandó un mensaje, lo leí susurrando:
"Necesito que me acompañes a probarme por última vez el vestido."
Recordé que mi hermana se casaba en dos días y ella ni siquiera sabía de mi ruptura ¿cuando dejé de contarle mis problemas a mi mejor amiga? ¿cuando pasaron tres semanas tan rápido?
Lo hice por ella.
Me levanté rápido de la cama y tomé lo más cómodo que tenía. Desayuné lo que pude, no quedaba tiempo.
Caminé hasta la casa de mi hermana, toqué la puerta.
Cuando giré la vista, ví al tren de la alegría con varios niños y niñas gritando y riendo. Me llamó la atención un hombre disfrazado del hombre araña que de pronto gritó:
--¡NENE MALO!-- imitándo la canción de una banda de música que jamás llegó a gustarme.
Toqué una vez más la puerta y luego el timbre. Mi hermana tardaba en atender.
Giré la perilla de la puerta y se abrió, fue raro que haya sucedido eso, ella jamás dejaba la puerta sin cerrar. Entré escabulliéndome en la oscuridad.
Grité el nombre de mi hermana pero no había respuesta, comencé a preocuparme ¿dónde podía ella estar?
Tomé mi celular y le mandé un mensaje de texto.
Sentí un ruido en la sala, corrí hacia esta y escuché con más atención...
"Piiip"-- sonó el celular de mi hermana.
¡Ella lo había dejado! ¿o estaba en la casa?
Subí las escaleras en silencio y cuidado, tenía un mal recuerdo con las escaleras.
Entre al dormitorio... no había nadie.
¿El baño? un desierto.
Salí al balcón y de pronto el viento me erizó la piel y mi cabello se sacudió. Hacía frío, y bastante.
Salí de la casa, no quería dejar la puerta abierta pero no pude encontrar las llaves.
Estaba muy preocupada ¿dónde rayos estaba mi hermana? ¿se había ido sin mí?
Tomé un taxi y pedí que me llevara hacia la boutique de vestidos de novia.
Entré simulando una sonrisa, escondiendo mi dolor y preocupación, y le pregunté a la vendedora, Elena, que conocía a Anabell, si la había visto.
--Sí, la ví hace media hora pero salió apurada.
--¿No te dijo a dónde iba?
--(...)
Un hombre entró al negocio y casi se desmaya del espanto.
--¿Qué ocurrió? --preguntó Elena asustada.
--La policía... -- suspiró. --La policía atrope...lló a alguien --parecía tartamudear.
Salimos apuradas del negocio y vimos la calle llena de sangre.
--¡LUCAS! --corrí hacia él ahogándome en lágrimas.

--Va a estar bien, querida. Mientras tanto, vete a descansar, es tarde.
--No, gracias. Me siento bien.
El doctor salió de la habitación cuando quedamos solo él y yo.

--Lo siento. -- dijo susurrante.
--No quiero volver a escuchar esa palabra. Sólo estoy aquí por todo lo bueno que hiciste por mí. No quiero que sigas siendo parte de mi vida.
--No me importa, yo te amo. 
--No es lo mismo que me dijiste la última vez que nos vimos.
--Tardé una hora en conocerte y sólo un día en enamorarme de ti.
--No quiero que empieces con esas cosas otra vez, hagamos esto más fácil, por favor.
--Te a...--se movió incómodo en su cama.
--Tienes que descansar, y yo también. Adiós.
Salí del hospital y caminé hasta mi casa, miré la hora en mi celular y me dí cuenta de que había recibido un mensaje de mi hermana en todo ese tiempo.
"Dejamos lo del vestido para mañana, tuve unos problemas. Lo siento."
Me quedé más tranquila. Le quise preguntar qué le ocurría pero era muy tarde.

Escuché unos ruidos en la otra cuadra, en un teatro bastante grande. Eran como... gritos.
Crucé por curiosidad y ¿que era? UN CONCIERTO.
La última vez que había ido a uno fue hace dos años... al de esa banda que me había suplicado mi amiga ir. 
A veces la recordaba y la extrañaba muchísimo, hablaba con ella a veces por internet pero nada era como antes.

Al parecer el concierto aún no había comenzado porque no había señales de música.
En el cartel que presentaba a la banda decía "R5 presents tonight their second album..."
No llegué a distinguir el nombre. Giré para cruzarme otra vez...
--Lo siento.
Tuve un dejabú.
Levanté la vista y sí, era un dejabú. Estaba volviendo a ocurrir algo que ya pasó.
--No importa. --respondí en inglés.
Ví que el rostro de aquel chico estaba en shock. Luego de un minuto reaccionó.
--Creí que jamás te volvería a ver...
--¿Te conozco?
--¡Nos conocemos!
--¿Podrías volverte a presentar o...? 
--No tengo tiempo ahora. Te dejo mi número, por favor envíame un mensaje o algo. 
Entró rápidamente al teatro.


Capítulo 9: ¿Qué es olvidar?

Habían pasado dos largos años.
No fue fácil olvidar el pasado porque aún recordaba todo en él, mis amigas, algunos parientes que tenía allí, mis recuerdos... absolutamente todo.
El español seguía costándome, ¿cómo podía ser un idioma tan complicado?
¿Cosas positivas? mi grupo de amigas se había formado muy rápido y hacían cuatro meses que estaba con Lucas. El era demasiado tierno cuando se lo proponía y siempre estaba para mí. Jamás llegue a amar tanto a alguien como a él, era distinto, como yo.
--Hola, bebé.
--No me gusta que me llamen así, te lo dije 30 veces.-- reí a lo bajo.
--Lo siento ¿cómo estás?
--Bien, creo que me molesta que Ashley todo el tiempo este mirándonos para ver si nos peleamos ¿no podes terminar con eso? deberías decirle que lo que ella desea que pase entre vos y ella nunca va a pasar porque estas conmigo.
--Celos ¿no?
--No, no son celos. Me molesta, enserio.
--Voy a tratar de alejarla, mientras tanto me tengo que ir.
--¿A dónde?
--Tengo que entrenar, en una hora te llamo.
Me dio un beso y salió corriendo.
Jamás creí eso pero estar con él comenzaba a cansarme ¿me sentía bien? ¿sentía sentimientos? todo era extraño y me hacía sentir tonta.
Lo que me afectó fue el futuro casamiento de mi hermana. Era siempre estar con ella, era mi mejor amiga y todo tenía que terminarse. 
Era en casi cuatro semanas, ella decía que debía sentir emoción por ella, pero no sentía nada.
Al cabo de unas horas salí a la calle para caminar un rato.
Fuí a un parque y hace mucho no me sentía rodeada de la naturaleza. 
Había rosas, arbustos de un color demasiado verde. Y una niña de tes blanca como la nieve y cabellos rubios como oro sostenía una revista... un momento ¡ESA REVISTA!
Me acerqué un poco y la observe bien.
En la portada podía distinguirse a un chico rubio que me parecía familiar, estaba segura de que alguna vez lo había visto.
Seguí mirando a esa niña y de repente le dijo a su madre:
--¿Me llevaras a ese concierto, verdad? Amo demasiado a Riker y sé que algún día me casaré con él.
¡RIKER! ¡ESE ERA SU NOMBRE! 
Mis ojos quedaron fijos en esa fotografía y seguí caminando y al mismo tiempo pensaba.
De repente tuve un fláshback... recordé las palabras que me había dicho el amigo de Riker, o hermano, no lo recuerdo bien, pero me había dicho que en unos meses harían una gira mundial comenzando por Argentina. 
--¿Meses? yo diría años.-- Me dijo una voz.
Llegué a mi casa agotada, nunca había caminado tanto en toda mi vida.
--Te extrañé ¿dónde estabas? 
--Salí a caminar ¿qué estas haciendo aquí?
--Te estaba esperando ¿no lo recuerdas?
--¿de qué hablas?-- reí.
--Hace cuatro...
--¡Lo olvidé! enserio lo siento, creí que lo recordaría. No sabes lo llena que tengo la cabeza, de tantos pensamientos y problemas, debes perdonarme, te amo.
--No, no, esto esta bien.
--¿Enserio lo crees?
--Sí, lo creo... es el fin de nuestra relación.
--¿Qué?


Tanto tiempo...

¡Hola! no sé si alguien lee esta novela y la agendó a "favoritos" para continuar leyéndola, si es así, me alegra muchísimo porque sé que alguien la lee.
Aviso que voy a continuarla porque esto para mí es un pasatiempo y espero algún día cumplir mi meta de terminarla (tengo planeado 50 capítulos al menos). Así que me alegraría que comenten al menos con anónimo, muchas gracias y ¡a leer!
-L.