jueves, 24 de octubre de 2013

Capítulo 10: Un nuevo comienzo.

--¡Lo digo enserio! No eres la misma persona de antes.
--¡Nos conocemos hace 5 meses! ¿de antes?
--Lo que escuchaste, no quiero que me grites.
--¡Vos comenzaste! ¡no puedo creer que me hagas esto!
--Esto no es por vos... me gusta otra persona.
--¿Estabas pensando decirme esto justo hoy? ¿no podías pensar hacerlo al menos un día después?
--Ni siquiera lo recordaste...
--Usaste como excusa eso para ahora decirme esto...
Él me tomo del hombro, pero yo me sacudí rápidamente. Salí corriendo como si nunca hubiese estado allí. Jamás creí que eso fuese a terminar, pero todo eso ya formaba parte del pasado.
Ya no debía importarme, lo olvidaría rápido como pudiera. 
Las lágrimas no dejaban de caer.
De repente, comenzó a llover y no lograba distinguir qué era más doloroso... si el ruido de la lluvia golpeando mi ventana, o la reciente ruptura de mi corazón, tan fuerte como jamás lo había imaginado.

1 día.
3 días.
1 semana.
2 semanas.

El sol no me dejaba dormir ¿una hora más? repetía mi conciencia.
Mis ojos seguían sin abrirse. Quería lavar mi cara pero las lágrimas ya lo habían hecho.
Lo hacían todas las mañanas e incluso todas las noches... 
Mis padres me alentaban tratando de animarme pero era imposible, ya se habían rendido.
Las faltas en el colegio estaban justificadas por una "enfermedad contagiosa" que requería de semanas de reposo. 
Mi hermana me mandó un mensaje, lo leí susurrando:
"Necesito que me acompañes a probarme por última vez el vestido."
Recordé que mi hermana se casaba en dos días y ella ni siquiera sabía de mi ruptura ¿cuando dejé de contarle mis problemas a mi mejor amiga? ¿cuando pasaron tres semanas tan rápido?
Lo hice por ella.
Me levanté rápido de la cama y tomé lo más cómodo que tenía. Desayuné lo que pude, no quedaba tiempo.
Caminé hasta la casa de mi hermana, toqué la puerta.
Cuando giré la vista, ví al tren de la alegría con varios niños y niñas gritando y riendo. Me llamó la atención un hombre disfrazado del hombre araña que de pronto gritó:
--¡NENE MALO!-- imitándo la canción de una banda de música que jamás llegó a gustarme.
Toqué una vez más la puerta y luego el timbre. Mi hermana tardaba en atender.
Giré la perilla de la puerta y se abrió, fue raro que haya sucedido eso, ella jamás dejaba la puerta sin cerrar. Entré escabulliéndome en la oscuridad.
Grité el nombre de mi hermana pero no había respuesta, comencé a preocuparme ¿dónde podía ella estar?
Tomé mi celular y le mandé un mensaje de texto.
Sentí un ruido en la sala, corrí hacia esta y escuché con más atención...
"Piiip"-- sonó el celular de mi hermana.
¡Ella lo había dejado! ¿o estaba en la casa?
Subí las escaleras en silencio y cuidado, tenía un mal recuerdo con las escaleras.
Entre al dormitorio... no había nadie.
¿El baño? un desierto.
Salí al balcón y de pronto el viento me erizó la piel y mi cabello se sacudió. Hacía frío, y bastante.
Salí de la casa, no quería dejar la puerta abierta pero no pude encontrar las llaves.
Estaba muy preocupada ¿dónde rayos estaba mi hermana? ¿se había ido sin mí?
Tomé un taxi y pedí que me llevara hacia la boutique de vestidos de novia.
Entré simulando una sonrisa, escondiendo mi dolor y preocupación, y le pregunté a la vendedora, Elena, que conocía a Anabell, si la había visto.
--Sí, la ví hace media hora pero salió apurada.
--¿No te dijo a dónde iba?
--(...)
Un hombre entró al negocio y casi se desmaya del espanto.
--¿Qué ocurrió? --preguntó Elena asustada.
--La policía... -- suspiró. --La policía atrope...lló a alguien --parecía tartamudear.
Salimos apuradas del negocio y vimos la calle llena de sangre.
--¡LUCAS! --corrí hacia él ahogándome en lágrimas.

--Va a estar bien, querida. Mientras tanto, vete a descansar, es tarde.
--No, gracias. Me siento bien.
El doctor salió de la habitación cuando quedamos solo él y yo.

--Lo siento. -- dijo susurrante.
--No quiero volver a escuchar esa palabra. Sólo estoy aquí por todo lo bueno que hiciste por mí. No quiero que sigas siendo parte de mi vida.
--No me importa, yo te amo. 
--No es lo mismo que me dijiste la última vez que nos vimos.
--Tardé una hora en conocerte y sólo un día en enamorarme de ti.
--No quiero que empieces con esas cosas otra vez, hagamos esto más fácil, por favor.
--Te a...--se movió incómodo en su cama.
--Tienes que descansar, y yo también. Adiós.
Salí del hospital y caminé hasta mi casa, miré la hora en mi celular y me dí cuenta de que había recibido un mensaje de mi hermana en todo ese tiempo.
"Dejamos lo del vestido para mañana, tuve unos problemas. Lo siento."
Me quedé más tranquila. Le quise preguntar qué le ocurría pero era muy tarde.

Escuché unos ruidos en la otra cuadra, en un teatro bastante grande. Eran como... gritos.
Crucé por curiosidad y ¿que era? UN CONCIERTO.
La última vez que había ido a uno fue hace dos años... al de esa banda que me había suplicado mi amiga ir. 
A veces la recordaba y la extrañaba muchísimo, hablaba con ella a veces por internet pero nada era como antes.

Al parecer el concierto aún no había comenzado porque no había señales de música.
En el cartel que presentaba a la banda decía "R5 presents tonight their second album..."
No llegué a distinguir el nombre. Giré para cruzarme otra vez...
--Lo siento.
Tuve un dejabú.
Levanté la vista y sí, era un dejabú. Estaba volviendo a ocurrir algo que ya pasó.
--No importa. --respondí en inglés.
Ví que el rostro de aquel chico estaba en shock. Luego de un minuto reaccionó.
--Creí que jamás te volvería a ver...
--¿Te conozco?
--¡Nos conocemos!
--¿Podrías volverte a presentar o...? 
--No tengo tiempo ahora. Te dejo mi número, por favor envíame un mensaje o algo. 
Entró rápidamente al teatro.


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