viernes, 13 de septiembre de 2013

Capítulo 6.

--¿Riker?
--¿Te suena mi nombre?-- soltó una linda sonrisa.
--La verdad que un poco ¿eres fan de esta banda?-- pregunté intrigada.
--Soy integrante de esta banda.
--¿Enserio? ¡perdón! ¡no lo sabía!--lo abracé intentando simular ser algo fan de la banda.
--No hace falta.--Me miró por última vez, me guiñó el ojo y entró.
Transcurrió un largo rato hasta que entré, no habían comenzado aún. No sabía que hacía en la salida de emergencia. Me di cuenta de que lo era cuando ví un cartel verde, y además porque los chicos habían entrado por aquella puerta, si entraban por la puerta principal, me imaginaba el desastre que se armaría, sé lo que es amar mucho a una banda. Así sea a distancia, mucha distancia, sentir que nunca vas a conocer a las personas que te cambiaron la vida, de a poco... cada vez más, hasta que llegaste a amarlos como a nadie, el tiempo puede explicarlo.
Al entrar ví muchas fans gritando "R5", me dio ternura que ellos se mostraban muy felices antes de entrar, se notaba que les tenían aprecio, y me llegó al corazón.
Comenzó a sonar una melodía realmente maravillosa.
--¡Van a entrar! ¡es Falling for you!-- gritó una de las chicas, la otra asintió emocionada.
Y como si la chica fuese psíquica, la banda entró al escenario.
Ross, Riker y Rocky se acercaron al micrófono, cantaron como si fuese con sentimiento, con locura, con amor, aprecio, como si nadie estuviese viéndolos.
Mientras tanto, Ratliff tocaba la batería con toda la energía, como si la hubiese cobrado de algún lado. Revoleaba su cabello con pasión por la música, como todos.
Rydel tocaba el teclado con emoción y cada segundo se acercaba a su micrófono a cantar, su voz era dulce, preciosa.
C'mon get loud.
El show terminó y admito que me salieron unas lágrimas, escuchar a esa banda decir tan hermosas palabras sobre sus fans me lleno los ojos de emoción y aprecio. 
No pensé lo mismo de ellos al escucharlas, tenían algo distinto, algo que... era mágico.
Salí corriendo porque era tarde pero...
--Lo siento.-- dijo tocándo mi hombro.
--No hay problema, Ross. Además de eso, quiero felicitarte, felicitarlos a todos. Amé el show.
--Muchas gracias, no me arrepiento de haberte obsequiado las entradas ¿Puedo pedirte un favor?
--Lo que quieras.
--¿Puedo pasarte a buscar a tu casa mañana? quiero que... salgamos.
--¿lo dices enserio?
--Lo digo enserio. 
--Bueno, entonces salgamos-- sonreí sin creerlo.

Los días pasaron rápido, pero no quería volver a verla, no quería ver a nadie.
Ross golpeó la puerta. Me pregunté que hacía ahí.
--¿Qué? ¿que haces acá?
--¿Te olvidaste? hoy salíamos.
--¿A dónde? no estoy de humor ahora...
--Me lo prometiste.
Lo recordé de repente. Tenía la cabeza en otra parte. Tenía ganas de echarme a llorar.
Llorar.
Recordé las razones.
--Perdón, Ross.--Le cerré la puerta en la cara.
Eran las doce de la noche y creí oir un ruido, me desperté sobresaltada.
--¿Te desperté?
--¿Cómo entraste?
--Tu hermano me dejó entrar.
--No te conoce.
--Soy su amigo, o... más que su amigo.
Me quedé en shock.
--¿Qué?-- se rió descontroladamente de mi comentario, o el de él.
--Era un chiste.
--Me asustaste.
--¿Porque? 
--Nada. Explicame ¿que haces acá?
--Te amo Faith, sé que nos conocemos hace poco pero, sos distinta, y eso me hace quererte. Como nunca quise a nadie.

1 comentario: